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Rol Pirata: Season 2

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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Dom Jul 10, 2016 10:31 am

Esta vez Jade ni siquiera trató de comentar algo al respecto.
Interiormente, ella apoyaba el que Luka fuese tras Ayami, pero a su vez creía que el resultado de aquello sería solamente tener a más integrantes de la tripulación separados a lo largo del pueblo.
La mujer terminó de cortar la tela de la parte delantera de la camiseta de Shun, incluida las mangas, y guardó el cuchillo en el mismo sitio en el que lo había tenido hasta hace unos instantes.
Inclinándose hacia adelante, Jade colocó una mano debajo de la parte superior de su espalda y con cuidado lo alzó un poco, solamente lo suficiente como para poder retirar el resto de la camiseta que yacía bajo él.
Se detuvo inmediatamente al escuchar una leve exhalación abandonar los labios del pelirrojo y lo miró.
Sus ojos seguían cerrados y no había indicio de que los fuese a abrir, al parecer aquel sonido había sido solo una manera de hacerle saber que el movimiento le estaba molestando.
Jade se apresuró a sacar el resto de la prenda que quedaba bajo él y entonces lo regresó a su antigua posición.
Arrugó entre sus manos lo que hace unas horas había sido la camiseta de Shun y entonces la tiró al suelo.
Mientras esperaba a que Kaoru volviese con la mochila, tomó otra toalla húmeda y limpió aquellas partes del cuerpo de su novio que habían sido ensuciadas por la camiseta.

:::::

Esta vez Max hizo una sincera mueca al ver a Luka marcharse tras decir aquellas palabras y a Isabel atacar de esa manera al dueño de la posada después de que él había accedido a decirles lo que sabía sobre la posible ubicación de Bleef.
Estaba enojado, frustrado y desesperado, por supuesto, pero no pudo culpar al hombre por poner por encima de ellos a alguien que llevaba conociendo durante años.
Mucho menos si ese alguien se hacía pasar por, literalmente, un salvador.
El protector del pueblo sin duda alguna debería tener mucho más peso que el de unos desconocidos que sólo habían causado problemas desde el instante en que habían llegado.
Max no protestó cuando Isabel lo tomó del brazo y lo sacó de allí.
El pelirrojo esperó a que ambos salieran de la cocina y atravesaran la barra del bar para detenerse.
Se apartó unos centímetros de la neko y entonces inhaló y exhaló como si quisiera sacar todo el aire de su interior.
Llevó ambas manos a su cabeza, agarró sus cabellos y suspiró audible y pesadamente.
A esas alturas ni siquiera sabía qué tan bien o qué tan mal estaría si comenzaba a llorar.
Habían conseguido saber en qué lugar podría estar Bleef, pero realmente al final aquello no iba a servirles de nada si no descartaban correctamente las otras cuatro posibilidades.
Max realmente no sabía qué hacer para ayudar en esa situación.
Entonces pensó en que Shun y su padre solían ser quienes siempre tenían una solución para todo.
Había sido en contadas ocasiones donde ninguno de los dos había podido brindarle una respuesta a sus inquietudes.
—¿Sabes, Isabel? —murmuró después de unos segundos, bajando sus manos finalmente y resguardándolas dentro de los bolsillos de su chaqueta—. Nunca me agradaron los piratas… Papá nos enseñó a mis hermanos y a mí a aborrecerlos —confesó, y el peso de la situación que estaban afrontando se vio reflejado por un instante en sus palabras y su postura, la última observándose repentina y excesivamente cansada debido al estrés, preocupación y un sinfín de sentimientos negativos acumulados en tan poco espacio de tiempo—. Y ahora estoy en una tripulación pirata que adoro. Pero el resto de los piratas… —se pausó, girándose a mirarla con una sonrisa triste—. Los otros piratas son malvados; ellos quieren asesinar a mi hermana —agachó la cabeza—.  Si lograran hacerlo… No sé qué podríamos decirle a nuestro padre… Primero su esposa, después su hija… —sus palabras salieron como un susurro—. Primero mi madre, después mi hermana…
Max se detuvo y ya no quiso seguir hablando cuando se percató de lo que estaba diciendo.
Sonaba igual que Shun, sonaba como si fuese un hecho seguro que Haniah sería asesinada.
Se forzó a borrar cualquier expresión que delatase su verdadero estado de ánimo y entonces trató de volver su sonrisa una animada.
Tenía que pensar positivo.
Tenía que hacerlo porque su hermano no lo haría.
—¿Podemos regresar a la habitación? Imagina que Shun despierta en este momento y yo no estoy con él. Seguramente va a pensar que estoy buscando algo para comer —bromeó, y entonces tomó a la neko del brazo tal y como ella lo había hecho antes—. Volvamos, quizá lo que averiguamos aquí abajo sea de utilidad allá arriba.

:::::

Cuando la puerta de aquella habitación se cerró, la expresión de Shisui cambió totalmente.
Su presencia amenazadora se apagó con rapidez y fue reemplazada únicamente por la palpable preocupación que el estado actual de Haniah le provocaba.
Shisui no pudo olvidarse de la situación en la que ambos estaban envueltos, pero aun así se apresuró a enfocar toda su concentración en su amiga.
Sin perder el tiempo se agachó frente a ella y en un segundo logró mirar con mayor detalle las heridas que le recorrían el cuerpo.
Un extraño sentimiento le azotó como un fuerte látigo al instante.
Shisui simplemente quiso desatarla, cargarla en su espalda y salir corriendo de ese lugar para buscar ayuda.
Ese impulso se extinguió, mas no quedó olvidado, en cuanto razonó que aquello sólo conseguiría empeorarlo todo.
Porque a él no iban a herirlo mientras Zero lo estuviese protegiendo.
Nunca lo habían herido en el Agma Red y la situación no sería diferente ahora.
Pero Haniah no tendría esa misma suerte.
Shisui comenzó a revisar apresurada pero detalladamente el cuerpo de Haniah, buscando alguna herida infectada y maldiciendo el no tener a la mano nada con lo que pudiese curarla.
—Lo lamento, Haniah —murmuró, sabiendo que ella no podría escucharle pero necesitando hacérselo saber al sentirse como el único responsable de aquella situación—. Perdóname por hacerte pasar por esto…
Shisui arrugó su frente al notar más de una herida, y principalmente la quemadura en su estómago, rodeada de una tonalidad rojiza.
Shisui deseó convertirse en Zeink, o deseó que, por lo menos, estuviese allí con ellos.
Él no sabía qué hacer.
Si no tenía nada a su alcance que pudiera utilizar para curarla, era un completo inútil.
Incluso si reconocía a simple vista la manera en que las heridas habían sido hechas, la gravedad de las mismas y la forma en que podía curarlas, de nada le servía.
Ni siquiera podía quitarse su camiseta y convertirla en unas vendas improvisadas. No después de haberla ensuciado lo suficiente tras correr durante horas enteras.
Shisui se sintió impotente.
Sus conocimientos no servían en lo absoluto.
—No sé qué hacer —murmuró—. Haniah, no sé qué hacer…
Y entonces desató la mano que la mantenía unida al suelo.
Sólo eso podía hacer.
Shisui finalmente pareció percatarse del nauseabundo pero no reciente olor que había en aquella habitación.
Notó a Haniah reaccionar ligeramente y alzó la cabeza.
El impulso fue automático, tan pronto como ella abrió sus ojos y lo miró, él se inclinó y la rodeó con sus brazos.
El olor en esa habitación era olor a muerte.
—Julieta, lo lamento tanto…
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Lun Jul 11, 2016 12:50 am

La pirata estaba muy segura que, de haber podido, habría estrangulado al demonio con sus propias manos.
Pero aquello era una tarea imposible, por lo que solo le quedaba lidiar verbalmente con Hiei, quien parecía cada vez más a gusto con demostrar su incontenible ira a su alrededor, haciendo estallar arbustos a diestra y siniestra.
No entendía como, pero de alguna manera Ayami ahora sabía que lo traía de tan mal humor, y la idea que proponía le daba escalofríos de solo contemplarla.
- Eres un maldito desquiciado…
“No sirve de nada el esfuerzo…La chica morirá de todas maneras al igual que el incompetente de aquel a quien llaman Bleef… si no por sus heridas será por perder el control de un poder que es demasiado para un ser tan inepto como ella…”
- ¡No te atrevas a hablar así de Haniah! –estalló Ayami, sus manos brillando intensamente por el fuego que las envolvía -. No vamos a abandonarla solo porque a tú patética y resentida existencia le provoca –apretó los dientes en cuando sintió la presión en su espalda incrementarse.
“Maldita insolente… no olvides quien tiene el control aquí, mocosa…”
- ¡Me importa una mierda! –dijo, sus ojos se oscurecieron profundamente sin ella saberlo -. No vamos a abandonarla a su propia suerte… es nuestra amig…
“Sería más fácil ir por tu amado Shisui si la sacas del camino” interrumpió Hiei, el tono burlón evidente en su voz “No habría otra cosa de la que preocuparse… irías directamente hacia él”
Ayami sacudió la cabeza con brusquedad, intentando acallar en vano las palabras de Hiei. Se negaba a profundamente a la idea de que Haniah muriera, y que el demonio insistiera tanto en esa realidad le daba nauseas.
-Solo… solo cállate –pidió, temblando.
Hiei siguió hablando, pero ya no le escuchaba.
Tenía que haber una manera de encontrarlos a los dos a tiempo, tanto a Shisui como a Haniah, antes de que lo peor ocurriera.


Última edición por Ayashi el Lun Jul 11, 2016 3:52 am, editado 1 vez
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Lun Jul 11, 2016 1:57 am

En la habitación, Kaoru caminaba en cuatro patas de un lado a otro buscando. Ni él ni su gato habían encontrado la mochila donde Jade les había dicho, y no podían verla por ningún lado. Aunque el gato aseguraba que nadie pudo haberla agarrado, siendo que ellos habían estado en ese cuarto durante casi todo el día. Solo hace un rato se habían ido de allí.
Kaoru se levantó del suelo, mirando hacia sus lados.
- ¿Dónde estará? – preguntó en voz alta – Ohh… mochilita, mochilitaaa…
Mientras el albino comenzaba a llamar a la mochila con un tono cantarino, Kyo se arrastró por debajo de la cama en la que estaba Midori, buscando. Cuando por fin salió estaba lleno de pelusas. Maulló un poco y su dueño no tardó en alcanzarlo para verlo en ese estado. Soltó una risa.
- ¡Kyo, pareces una oveja!
El gato se sacudió un poco pero no logró sacarse toda la suciedad de encima. Kaoru agrandó su sonrisa, y no tardó en ponerse de rodillas para sacudirle el polvo del pelaje.
- Creo que ya sé en qué habitación no querrá dormir Matt – musitó.
Y mientras decía esto, Kyo maulló de nuevo. Pero esta vez con más fuerza y con una notable expresión de sorpresa. Kaoru ladeó la cabeza, sin entender.
- ¿Qué pasa, Kyo? ¿Por qué maúllas? – preguntó - ¿Y qué estás viendo?
Siguió la mirada de su gato, y su boca se abrió de sorpresa.
- ¿Esa no es la mochila? – exclamó - ¡Pero si ya habíamos visto por aquí y no estaba!
Se miró con su gato, los dos sin salir de su sorpresa. Juraban haber buscado por todos los lados posibles y alrededor de la cama de Midori, especialmente en el lugar donde Jade había dicho que estaba. Pero no habían encontrado nada. Todo estaba vacío.
¿Y ahora? ¡Aparecía de la nada junto a la cama de la gitana!
Kaoru se levantó de su lugar, soltando a Kyo y agarrando la mochila con las dos manos, terminando por abrazarla con las dos manos.
- Será mejor que nos apresuremos… - volteó a ver a su gato - Creo que aquí hay fantasmas…
Y los dos no tardaron en irse volando de ese cuarto.
No tenían ganas de lidiar con extraños fantasmas en esos momentos.
Para cuando llegaron al otro cuarto, los dos estaban igualmente agitados. No les quedaba para nada lejos una habitación de la otra, pero el miedo de los espíritus y las ansias de llegar lo más pronto posible, les jugó en contra. Ni siquiera habían llegado a cerrar la puerta de la otra habitación. Aunque bien que si lo habían hecho con el cuarto donde se encontraban casi todos.
Kaoru los miró a todos con la espalda contra la puerta. Extendió la mochila con las dos manos mientras intentaba mantenerse en pie.
- Ya… trajimos la mochila…

_____

En cuanto Max decidió por detenerse, lo mismo hizo Isabel. No hubo ni un rastro de queja o molestia por esa acción, y tampoco que se alejara un poco de ella. Dándole su tiempo para recuperarse, se llevó las dos manos entrelazadas detrás de la espalda mientras apartaba levemente la mirada. Además, no era como si ella no necesitase algo de espacio para respirar.
Cuando lo escuchó comenzar a hablar, no lo miró de inmediato. Espero unos segundos antes de poder dirigirle la mirada. Y cuando lo hizo no tuvo intensión de interrumpirlo, quiso dejar que dijera todo lo que él quería decir.
Aunque en el momento en el que pareció terminar, estuvo a punto de responderle. Pero logró callarse cuando él mismo cambió de tema. Suavizó un poco más su mirada y le sonrió, mientras asentía.
No estaba en el lugar para decirle nada. Eso estaba claro. Cualquier cosa que le pudiera decir en esos momentos no iba a tener demasiado peso, o incluso podía causar que Max se sintiera peor. Haberlo escuchado era suficiente.
Entrelazó su brazo con el de él antes de empezar a avanzar en un rápido movimiento, con muchos más buenos ánimos que los que en realidad estaba cargando.
- Vamos – sonrió -, y si Shun te dice algo puedes echarme la culpa. Todos saben que me encanta el chocolate. Y creo que en esa cocina vi un poco…


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Lun Jul 11, 2016 5:09 am

Jade había estado a punto de mandar a Joda a la otra habitación para revisar porque Kaoru y Kyo tardaban tanto en regresar con la mochila de Shun.
Sin embargo, justo antes pedirle al castor por ello, el albino y el minino volvieron al cuarto.
—¿Qué sucedió? —preguntó la mujer mientras se levantaba, sus ojos mirándolos a ambos con curiosidad al notarlos tan agitados.
Jade se acercó a su amigo y tomó la mochila de su novio con las dos manos sin dejar de observar al hombre de cabellos blancos. Confundida, arqueó una ceja y trató de averiguar si el repentino estado de Kaoru y Kyo era producto de lo que estaba sucediendo o de alguna de sus locuras u ocurrencias a las que estaba tan acostumbrada a ver.
Alejándose y regresando hacia la cama en la que se encontraba Shun, Jade hizo un movimiento con su mano para indicarle a Kaoru que seguía esperando una respuesta.
La mujer comenzó a buscar dentro de la mochila de su novio tan pronto como tomó asiento a su lado y, justo después de que encontrase una camiseta oscura en el interior de la misma, escuchó a la puerta abrirse.
Alzó la cabeza solamente para ver por un instante a aquel que hubiese llegado y regresó su atención a Shun.
Dejó la mochila en una parte vacía de la cama y desdobló la camiseta en el aire.
Entonces, con cuidado, comenzó a colocársela al pelirrojo.
—Zeink —oyó la voz de Max, y procuró ponerle atención también a él—. Isabel y yo sabemos en dónde podría estar Bleef —admitió.
Para Jade fue más fácil ponerle atención después de esas palabras.
Miró de reojo al menor de los hermanos Stallone. Lo notó caminar hacia el centro de la habitación y dirigir su vista únicamente hacia el capitán de la tripulación.
—Tiene cinco casas en diferentes extremos del pueblo…  
Jade escuchó atentamente la explicación corta pero precisa que Max había comenzado a dar y no pudo evitar soltar una sonrisa debido a la ironía.
La mujer levantó ligeramente a Shun mientras pensaba de manera totalmente involuntaria en algo.
Hace un día, escuchar lo que Bleef había logrado con ese pueblo le habría causado una emoción imposible de contener en su pequeño cuerpo.
Pero ahora sólo lograba provocarle un sentimiento extraño que no podía reconocer.
¿Sería frustración? ¿O simple enojo?
Jade tuvo que abandonar lo que estaba haciendo al escuchar su nombre.
—Jade…, detente…
Sus ojos giraron automáticamente hacia Shun, y lo miró mirarla con una ligera mueca plasmada en su rostro.
Ella estaba demasiado cerca de él, sólo por eso había oído a la perfección su susurro. Uno de sus brazos lo sostenía por debajo del cuello alzándolo lo suficiente para que, con el otro brazo, bajase la tela de la camiseta por su espalda.
Max justo había terminado de contarle la información que el dueño de la posada les había dado.
Jade olvidó ese sentimiento que no reconocía a simple vista casi al instante siguiente de que sus ojos se encontraron con los de Shun.
Y entonces le sonrió enorme y honestamente, recordando la situación crítica en la que la tripulación estaba, pero contenta por verlo despertar.
—Entonces deberías ponerte la ropa tú solo, dormilón —murmuró con un leve tono bromista en su voz.
Max se giró al escucharla, y al ver que los ojos de su hermano estaban abiertos se acercó apresuradamente hacia él.
Shun por un momento prestó atención solamente a Jade y, encontrándose brevemente desorientado, pero sumamente cansado, murmuró burlón y con sarcasmo.
—¿Esto es un sueño? Porque de ser así deberías estarme quitando la camiseta en lugar de ponérmela…
Sus ojos se cerraron nuevamente y sonrió, sin embargo, la sonrisa se desvaneció con tal rapidez, haciéndole pensar a Jade que no tenía las energías suficientes para mantenerla.
—Shun, ¿cómo te sien…? —fue Max quien comenzó a hablar, pero se interrumpió inmediatamente cuando tiró por accidente la mochila de su hermano.
Al no haber sido cerrada antes, algunos de los objetos que había dentro de ella terminaron sobre el suelo de madera.
Max se disculpó en voz alta y comenzó a regresar todo a su interior, encontrando no solamente pertenencias de Shun en ella, sino también de Haniah y de él mismo.
Ellos tres estaban acostumbrados a guardar sus cosas en la mochila del otro cuando la tenían más cerca que las suyas propias.
Max se levantó tras guardarlo todo y cerrar la mochila, pero escuchó un ruido bajo sus pies cuando trató de dar un paso al frente.
Al bajar la vista, encontró el collar que Luka le había regalado a Haniah enredado en sus zapatos.


:::::

Shisui tuvo que separarse de Haniah cuando el impulso que se había apoderado de él se desvaneció y fue reemplazado por la sensatez.
Apartándose lentamente, guardó la distancia que procuró necesaria para permitirle respirar sin tener que alejarse demasiado.
Se mantuvo en cuclillas frente a ella, examinando la manera en que su mirada finalmente le reconocía.
Shisui pensó en lo desconcertada, y probablemente asustada, que Haniah debería haberse sentido al despertar y ser rodeada por alguien que, al menos en ese momento, no conocía.
El albino identificó inmediatamente un cansancio excesivo en la mujer y llegó a jurar que ese pequeño momento de lucidez iba a ser sofocado por la inconsciencia nuevamente.
Shisui detuvo a su amiga por los hombros cuando ella se inclinó ligeramente hacia adelante y terminó tambaleándose.
Ya no pudo mirar sus ojos.
—Haniah, no deberías…
Y ella comenzó a hablar justo después de que escuchase su nombre, y él tuvo que interrumpirse cuando ella pronunció al mismo tiempo sus siguientes palabras.
Haniah terminó su frase, él no.
—No deberías estar aquí, Shisui.
Shisui seguía sosteniéndola por los hombros, y la ayudó a regresar a su antigua posición.
Sus ojos volvieron a encontrar los de ella.
Él no quería sonreír en ese momento, pero lo hizo únicamente por su amiga.
—¿De qué estás hablando? Haniah…, estoy aquí para hacer que regreses.
Haniah no parecía entender realmente a sus palabras.
—¿Shun está bien? —preguntó.
La sonrisa de Shisui se mantuvo intacta.
—Él está bien —murmuró—. Y tú también lo estarás.
Haniah ladeó su cabeza, y al fin pareció entenderlo.
—Si Shun está bien… ¿entonces por qué estás aquí?
Fue el turno de Shisui de no entender a las palabras de la pelirroja.
—Porque no quiero que estés aquí, Haniah…
—¿Eso significa que vas a marcharte? ¿Vas a dejarnos?
Shisui definitivamente no estaba entendiendo.
El albino tuvo que analizar a la mujer; sus ojos demostraron sincera intriga, mientras que los de ella demostraron una gran tristeza.
Shisui pensó que si Haniah no estuviese tan agotada, probablemente estaría llorando.
—¿Vas a marcharte con Zero? —insistió ella ante su silencio— ¿Realmente planeas hacerlo?
Y repentinamente, él también pudo entenderla.
De un segundo a otro, la situación cobró incluso más sentido del que ya tenía.
Y para no gritar tal y como quiso hacerlo en ese instante, soltó una pequeña risa.
—Bien, Julieta… Esto realmente apesta.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Mar Jul 12, 2016 1:58 am

Ayami no estuvo muy segura de cuánto tiempo pasó en esa posición, tan solo era consciente de la voz de Hiei hablándole desde lo más lejano de su mente, sádicamente alegre de la manera en cómo se estaba desenvolviendo todo hasta ahora. La mujer mantenía la cabeza oculta entre sus manos, intentando controlar el cúmulo de emociones que le embargaban.
En el fondo sabía que el demonio era capaz de actuar por su cuenta si nada acababa de la manera en que él deseaba, y ella no estaba segura de su propia fortaleza para controlar el poder de la bestia una vez que deseara desatar su ira sobre aquel que más le molestase. Y el hecho de que un humano fuese capaz de controlar su preciado poder era suficiente razón para Hiei actuase.
Pensó entonces en Shisui.
La idea de que el albino se fuera resultaba igualmente dolorosa para la mujer. A pesar de que no resultase en una muerte segura, igualmente era una manera tormentosa de perderlo. Hiei parecía muy seguro de la decisión que tomaría su novio, sin embargo, ella aún aguardaba cierta esperanza de que las cosas actuasen a favor de ella y el resto del Aurum.
Mientras eso ocurría quizás, solo quizás, ella debería actuar en oposición al demonio y ganar tiempo. Usar su poder a su favor.
"Nada de lo que puedas planear resultará, chiquilla…" la voz de Hiei le sobresaltó “…no eres lo suficientemente fuerte como para oponerte a mi”
Ayami eso lo sabía, pero eso no podía evitar que no lo intentase…
Con aquella resolución, apretó los manos contra su cabeza
-Te propongo un trato… –ofreció, antes de que pudiese cambiar de opinión.
El silencio que sobrevino a sus palabras no fue algo que ella hubiese esperado. Por un momento pensó que había cometido algún error en ofrecerle semejante cosa al demonio, hasta que finalmente escuchó sus estruendosas risas.
“Mocosa ingenua… es interesante lo que propones, sí, pero no necesito de tu ayuda para obtener lo que deseo… tu oferta no significa nada para mí…”
Ayami entonces sonrió.
- Si eso fuese verdad, no necesitarías de mi para sobrevivir entonces… pero la realidad es que eres débil sin un huésped en el cual subsistir –exclamó con un tono burlón.
Ahogó un grito cuando sintió un profundo dolor asaltarle la espalda.
“¡¿Cómo te atreves?! ¡Maldita…!”
-Admítelo, no eres nadie sin Loz o sin mí…  –se apresuró en interrumpirlo, ignorando la sensación de quemazón -, tenemos algo que tú no tienes, poder y estatus en el reino…. Podrías obtener lo que deseas…
“¡Puedo obtenerlo por mi cuenta!”
-Con mi ayuda podría alcanzarlo más rápido –respondió, sabiendo que estaba ganando -. Solo… solo te pido que dejes a Haniah y el resto de mis amigos... mi familia, en paz –cerró los ojos -. No los inmiscuyas.
Le escuchó gruñir salvajemente, más no respondió. Cuando largos minutos pasaron, Ayami comenzó a temar que no su propuesta no había servido de nada.
Dio un saltó del susto cuando escuchó a alguien acercarse de entre los árboles.
-¿Pero qué…? –se calló en cuanto sintió su cuello arder.
“Muy bien, su majestad… tenemos un trato”
-¡Ayami!
En ese momento Luka apareció en el claro donde se encontraba. Parecía preocupado y ligeramente alterado, sin relajarse del todo hasta que sus ojos azules se encontraron con los morados de la mujer.
-Luka… -murmuró ella, aclarándose la garganta -. ¿Qué haces aquí?
El pirata soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo hasta ahora mientras se acercaba a ella, agachándose a su lado y sin prestarle demasiada atención a su alrededor.
- ¿Qué clase de pregunta es esa? –respondió con el ceño fruncido -. No puedes esperar irte a merodear por este maldito pueblo tú sola sin esperar que alguno te siguiera –negó con la cabeza con exasperación -. Por todos los mares, Ayami ¿En que estabas pensando?
La mujer soltó un suspiro, dejando caer sus brazos sobre sus rodillas.
-Nada, solo… necesitaba tomar aire –dijo.
Luka le miró con cierta sospecha, haciendo una mueca. Ayami le devolvió la mirada con las cejas arqueadas, esperando a que el rubio soltara lo que sea que estaba conteniendo.
Finalmente, el hombre rodó los ojos, sonriendo ligeramente
-¿No podías simplemente subirte al techo como alguien normal? –exclamó burlón -. ¿Me hiciste cruzar todo el puto pueblo para esto?
A pesar de la tensión que sentía, Ayami no puedo evitar sonreír también.
-Yo no te pedí nada, estúpido –replicó.
-Bueno ¿Y qué esperabas? –dijo él -. Hay un montón de maniáticos sanguinarios sin control por ahí, no puedes esperar a que me quede tranquilo imaginando que te tomen a ti también.  En este momento es una posibilidad muy grande.
Ayami sabía que, en realidad, no había razones por la que la tomaran a ella o cualquier otro también, sin embargo, decidió no contestar a eso y se limitó solo a asentir.
-Bueno, como ves, estoy bien –dijo, luego frunció el ceño -. ¿Cómo sigue Shun? ¿Hay noticias de Shisui o Haniah?
Luka inclinó un poco la cabeza.
-Shun seguía fuera de combate cuando me fui –respondió -. Y aún no sabemos nada de eso, pero… conseguimos que el dueño de la posada hablara sobre el paradero de Bleef. Bueno, más bien, Max consiguió que hablara –finalizó con una media sonrisa.
Ayami le miró con sorpresa.
-¿Cómo?
-Parece que el pequeño Stallone está aprendiendo a sacar sus garras –burló y Ayami le pegó en el brazo -. ¡Eh! ¡¿Por qué fue eso?!
-Para que respetes un poco más –regaño Ayami, entornando los ojos.
Luka bufó, mas no respondió. Se levantó entonces sin decir nada y le extendió la mano a Ayami para ayudarla a levantarse. Hubo un acuerdo tácito entre ellos de volver a la posada mientras que el rubio ponía a la mujer al tanto de lo que sabía de Bleef. Ambo emprendieron el camino de vuelta al pueblo a buscar a Akamaru, quien seguía montando guardia en los alrededores, alerta a cualquier sonido y olor extraño.
Durante el camino, Ayami no pudo evitar pensar de nuevo en lo que acababa de acordar con Hiei y el extraño silencio que había mantenido luego de eso. No fue sino hasta que volvieron a la posada que cayó en cuenta que no estaba segura de como actuara el demonio ahora que ella mantenía cierto control sobre él.
Sin embargo, dejo eso pasar en cuanto Luka y ella entraron a la habitación, notando inmediatamente que Shun había despertado.
- Hey –llamó Ayami, acercándose a la cama -. es bueno verte despierto ¿Cómo te encuentras?
Luka en cambio, permaneció cerca de la puerta, mirando detenidamente el objeto que tenía Max a sus pies.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Mar Jul 12, 2016 2:58 am

No fue como si Kaoru hubiese tenido tiempo para responderle a Jade. Y no solo porque estaba intentando recuperar su aliento junto a Kyo, si no que en cuanto la puerta se abrió, fue movido hacia adelante por la presión. Miró por sobre su hombro, confundido, y en cuanto vio solo a Max entrar, intentó levantarse del suelo.
Todo lo que había comenzado a explicar el menor, no llegó a la comprensión de Kaoru. Especialmente porque no llegó a escucharlo; lo único que había captado fueron palabras sueltas. Se había ocupado primero en su gato, el cual había estado teniendo dificultades en levantarse del suelo, habiendo quedado boca abajo como una tortuga, que en escucharlo. No se había dado cuenta que se estaba perdiendo de información que realmente era importante para el encuentro de los dos tripulantes restantes que todavía estaban desaparecidos.
Alzó a Kyo en brazos, apartándole unas últimas pelusas del pelaje con la mano mientras se acercaba de nuevo a la cama. No se dio cuenta en absoluto sobre el silencioso despertar de Shun. Jade inclusive le había respondido, pero el hombre, al parecer demasiado despistado para su propio bien, seguía acomodándose en el pie de la cama. Y así estuvo hasta que Max tiró la mochila sin querer.
Alzó la mirada, sobresaltándose en el acto junto a su gato. Al parecer los dos seguían con el trauma de haber tenido, según ellos, una cercana experiencia con fantasmas. Aunque esa situación se vio completamente olvidada cuando los dos pudieron notar que Shun finalmente había despertado.
Kaoru esbozó una enorme, honesta y, sobre todo, feliz sonrisa. Kyo se apresuró a abandonar los brazos de su dueño e ir hacia las mantas, sabiendo qué era lo que le esperaba si no se movía rápido después de eso.
El hombre no se dio cuenta cuando su gato se apartó. Y a los pocos segundos se había echado sobre Shun para darle un enorme abrazo de oso.
Ignoraba que no era lo mejor que podía hacer con alguien que claramente debía dormir. Y menos con alguien que hace poco había estado herido de maneras inimaginables.
Ahora lo único que tenía en mente era la felicidad que le causaba ver a Shun despierto y con ellos.
- ¡Shun, shun! – exclamó - ¡Por fin despertaste, amigo mío!
Y así estuvo incluso después de que llegaran Luka y Ayami. Cuando la mujer habló, Kaoru llegó a escucharla, y logró mirarla por sobre su hombro, sonriendo aún más ampliamente.
- ¡Ayami! ¡Tú también volviste! – sonrió, y cuando la peliplateada estuvo lo suficientemente cerca de ellos, la sujetó del brazo y tiró de ella para que se uniera al abrazo - ¡Hoy tenemos que hacer una pijamada! ¡Cuando Haniah y Shisui regresen, todos nosotros tenemos que hacer una pijamada! ¡Sin peros!


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Mar Jul 12, 2016 3:55 am

Jade tuvo que apartarse apresuradamente de Shun cuando adivinó cuál sería la reacción de Kaoru al ver al pelirrojo despertar.
Levantándose solamente un poco, Jade pudo observar a la perfección la expresión que cruzó por el rostro de Shun tan pronto como los brazos del albino le estrujaron en un fuerte abrazo.
El mayor de los hermanos Stallone había correspondido al abrazo automáticamente, pero no por voluntad, sino por un reflejo que trató de evitar que el peso de Kaoru lo empujase hacia abajo.
Sus ojos miraron a su alrededor confuso, cerrándose brevemente por lo alto que sonaron las palabras del albino ante sus oídos.
Miró primero a Zeink y después nuevamente a Jade.
Notó a Ayami aparecer, pero sus ojos no lograron encontrar a Luka.
Y vio a Max, agachándose para recoger algo del suelo.
Escuchó la voz de Ayami y sintió cuando Kaoru la hizo unirse al abrazo, pero su concentración estuvo completamente dirigida hacia el collar que Max sostenía ahora en sus manos.
Y la mención que hizo su amigo de cabellos albinos sobre Shisui y Haniah lo trajo de vuelta a la realidad.
Inconscientemente, recordó que Haniah había colocado ese collar en su mochila para evitar utilizarlo. De todos los obsequios que Luka le había dado, ella le había dicho, ese era su mayor debilidad. Por supuesto, él no sabía por qué.
Cerró sus ojos y se obligó a apartar ese pensamiento de su cabeza. Rápidamente logró entender las palabras de Kaoru, mas no entendió porque había incluido el nombre de su amigo.
—Shisui… —murmuró—. ¿A qué te refieres con cuando regrese? —preguntó, sin poder creer que el albino no estuviese allí— ¿Dónde está?
Y una maldición se atoró en sus labios cuando se contestó solo a esa pregunta.
Ese idiota..., ¿realmente se había entregado?

:::::

Shisui fingió que ya conocía el plan que Zero había trazado sólo para evitar que el peso de haberle dado la noticia cayese sobre los hombros de Haniah.
En ese momento, el albino miró todo desde la perspectiva de su hermano mayor.
Y se creyó un estúpido por no haber considerado ese desenlace.
Tan meticuloso como siempre había sido, era claro que Zero Benrod había seguido una línea para llegar a un punto en específico.
Lo había organizado todo para que terminase en un trueque.
Shisui miró a Haniah, y pensó nuevamente en aquella idea que había rondado su mente en las últimas horas.
Zero había acumulado odio hacia el Aurum entero después de que él se marchase con ellos, pero la mayor parte de su odio se había dirigido hacia Shun y Haniah.
Y había aprovechado ese odio para convertirlos en las piezas esenciales de su plan.
Y ahora él sabía que, después de prepararlos a ambos, había dejado marchar a Shun para que transmitiese el mensaje.
Que él no hubiese estado en la posada para escuchar el mensaje simplemente había sido un desliz en su perfecto plan.
Shisui casi podía escuchar lo que Zero quería que él pensase tras descubrir que sus mejores amigos habían sido secuestrados y lastimados por su hermano mayor. Shisui casi podía escuchar la voz de Zero decirle a Shun y a Haniah algo parecido a: “Ustedes lo alejaron de mí, así que serán ustedes quienes se encargarán de traerlo de vuelta”.
Zero quería, además, que la situación se convirtiese en una carga para los tres.
Una carga para los dos Stallone por ser quienes lo motivaran a entregarse y una carga para Shisui por saberse como el único responsable del sufrimiento al que los habían sometido.
Shisui estaba casi seguro de que Zero había ordenado que viese a Haniah antes que a él sólo para que tomase rápidamente su decisión.
Para que él supiese que su amiga no contaba con el tiempo suficiente como para que él dudase.
Zero se había encargado de reducirlo todo a dos opciones, mas estaba consciente de que para Shisui sólo existía una.
Le había dejado a Shisui los minutos contados para despedirse, marcharse (con él) y salvarla.
O los minutos contados para despedirse, marcharse (con el Aurum) y matarla.
Sencillamente, la decisión estaba tomada.
—Shisui, no te marcharás con Zero, ¿verdad? —Haniah repitió, y él volvió a formar la sonrisa que había borrado mientras reflexionaba frente a ella. Shisui sólo tuvo que verla una vez más para reconocer el miedo en sus ojos—. Shisui, por favor, contéstame.
Shisui dobló sus piernas para poderse sentar y torció un poco sus labios, deformando su sonrisa.
—Me marcharé con Zero —admitió, las palabras sonando irreales al ser pronunciadas por él—. Entonces tú volverás con la tripulación —miró a Haniah comenzar a negar, el cansancio en ella tan presente como su respiración pero aun así empezando a mostrarse agitada. Shisui pasó saliva y trató de hablarle con ternura y bromear con ella, pero su voz sonó triste por conocer la realidad a la que tendría que enfrentarse después de eso—. Y cuando vuelvas, espero que finalmente le digas a Luka que…
—No, Shisui, ¿cómo te atreves? —su ceño se frunció y por reflejo tomó el brazo de Shisui, su mano dolió cuando su palma herida se cerró alrededor de la chaqueta del albino—. ¿No lo entiendes? —susurró, sus ojos llenándose de lágrimas que por alguna razón no salieron—. ¡Esto es un vil trueque! ¿No aprendiste nada en estos meses? ¡Esto no funcionará! —había una profunda acusación en sus casi silenciosas palabras, un reproche que no podía ocultar—. No funcionó con Ayami y Alex, ¿qué es lo que te hace pensar que esta vez funcionará? —notó como la expresión de su amigo cambiaba de manera apenas perceptible tras escuchar esa referencia que tanto dolor les había causado a ambos en su momento y que todavía seguía haciéndolo—. Shisui, voy a morir —murmuró, pero sus palabras no sonaron como si hubiese dicho aquello. Haniah, incluso con su mente apenas trabajando como debería, pensó en la noche anterior y en la conversación que ambos habían tenido, y sintió nuevamente la sensación de que no reaccionaban de la manera en que debían hacerlo ante la conversación que estaban teniendo—. Aunque te vayas con Zero, ellos me matarán… No me dejarán salir de aquí.
—Detente —pidió Shisui, y su ceño se frunció, pero su mirada fue dolorosa—. Saldrás de aquí, punto —sentenció, se apresuró a hablar, pidiendo comprensión de su parte—. Haniah, por un minuto, ponte en mi lugar. Piensa en la posibilidad de que regrese con los demás —hizo una pausa, ya no había ninguna sonrisa en su rostro—. ¿Cómo crees que me sentiría si te dejo aquí sabiendo que ellos te matarán? ¿Crees que soy capaz de eso? ¿Qué podría decirle a tus hermanos y a los demás si regreso sin ti? —acercó un poco su rostro al de ella y sin vacilar continuó—. Escucha, esto no tiene que ser como lo que sucedió con Ayami y Alex... Tú podrás volver, y yo no me entregaré para morir —aseguró, tratando de pensar en que esa era la única realidad.
Haniah lo miró por unos segundos y entonces bajó la mirada, luchando por no perder la conciencia en ese momento.
—Aun si esto fuese distinto —lo interrumpió—. Si cumplieran el trato y me dejaran marchar… ¿Cómo crees tú que yo me sentiría? —Shisui tuvo que leer sus labios cuando su voz falló y no pronunció algunas palabras—. ¿Cómo crees que me sentiría al saber que nos dejaste por culpa mía? —sus labios se surcaron en una amarga sonrisa y negó más de una vez con la cabeza—. ¿Qué le diría a Ayami?
Shisui tomó la mano que la pelirroja apretaba alrededor de su brazo y la apartó, mas no la soltó.
—No tienes que decirle nada, Haniah. Prometo que yo mismo me encargaré de eso. Tú sólo tienes que soportar un poco más.
Haniah alzó la mirada al escucharlo y, al volverlo a ver, miró los ojos de Shisui contener el llanto, tal y como ella lo hacía.
Pero él trataba de sonreírle a pesar de todo.
Él controlaba sus emociones mucho mejor que ella.
Shisui la vio como lo había hecho siempre antes de que decidiese hacerle una confesión.
En esa situación, él sólo podía pensar en que, si no hablaba ahora, jamás iba a tener la oportunidad de hacerle saber aquello.
Fue la primera vez que Haniah no tuvo que insistir ni siquiera una vez para que él fuese sincero en algo que nunca había admitido.
—Haniah, sabes que desde aquel día, desde aquel trueque, yo me he sentido como si no lograse hacer nada por esta tripulación. Salvarte sería la primera cosa que haría bien. Pero también, sería la manera en que podría agradecerte por todo. Tú me has salvado en más de una ocasión. Es gracias a ti y a Shun que conocí al Aurum, es gracias a ustedes dos que abandoné el infierno que era estar en la insana tripulación del Agma Red. Mi vida cambió gracias a que entraron en ella. Y después de que ustedes me salvaron, el Aurum me protegió. Volví a tener una familia. Y volví a ser feliz. Conocerlos fue lo mejor que pudo sucederme.
Soltó la mano de Haniah tras decir aquello.
Ella le miró asustada y quiso volver a tomarlo, pero él se levantó.
Si realmente iba a hacer lo que planeaba hacer, no podía quedarse con su amiga ni un minuto más.
Shisui la miró desde arriba e, irónicamente, que ella no pudiese levantarse debido a su situación, jugó a su favor.
No iba a poder seguirlo, no iba a poder oponerse lo suficiente.
—Haniah, ha llegado el momento de agradecerte. Mi vida a cambio de la tuya —dijo—. No veas esto como un vil trueque, míralo como un agradecimiento por haberme ayudado siempre —la seguridad se reflejó en su rostro y ante la expresión de la pelirroja le sonrió—. Y no te preocupes, Julieta. Todo saldrá bien.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Mar Jul 12, 2016 5:19 am

Zeink, quien se había mantenido pensativo después de que Max volviese con la explicación del posible paradero de Bleef, se había visto obligado a atender a su alrededor cuando escuchó a Kaoru hacer revuelo. Arqueó levemente las cejas al notar al albino abrazar a Shun y Ayami. Aunque no la peliplateada no dijo nada, podía imaginar perfectamente la expresión desconcertada que debía de tener en esos momentos.
A pesar de que el mismo había curado a Shun y sabía que no debía de sentir dolor alguno, entendía que no era el mejor momento para bombardear al hombre, por lo que fue con ellos y los separó un poco, mirando a Kaoru para hacerle entender que no era el tiempo ni el lugar. Una vez Shun estuvo libre, lo miró fijamente, escaneándolo con la mirada antes de hablar.
-Shisui desapareció horas después de que lo hicieran tú y Haniah –explicó -. No sabemos dónde está, pero por lo poco que sabemos nos podemos hacer una idea.
Ayami, quien aún permanecía presa del brazo de Kaoru, pasó su mirada del neko al pelirrojo, torciendo el gesto un poco ante la respuesta del capitán.
Luka por su parte, apenas y había prestado atención al intercambio, su atención completamente puesta en el collar que sostenía Max en su mano. En su mente volvía revivir el momento en que le había dado su más preciada posesión a Haniah, y la idea de que aún la tuviese siempre le hacía sentir mejor. Sin embargo, en aquella situación, la visión del collar le dejaba una sensación amarga en el pecho. Inhaló profundamente antes de terminar de acercarse a la cama, donde todos estaban reunidos.
-Eh Shun, imagino que has de estar un poco confundido con todo, pero necesitamos que nos digas que es lo que recuerdas, amigo –dijo, torciendo un poco la cabeza -. En estos momentos, cada segundo cuenta.

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Mientras tanto, en la otra habitación, la gitana de cabellos verdes se movía incesantemente sobre la cama, su ceño frunciéndose cada tanto conforme una serie de voces apagadas y distantes se iban acumulando, haciendo ruido a su alrededor.
-Mmmmmm cinco minutos más, mami –murmuró, encogiéndose bajo las cobijas que le cubrían.
Logró permanecer en calma unos minutos, hasta que inconscientemente dio una vuelta sobre sí misma, quedando justo en la orilla de la cama donde la gravedad pudo hacer lo suyo. La gitana cayó al suelo estrepitosamente, llevándose consigo las cobijas y la almohada.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Mar Jul 12, 2016 8:11 am

Tan pronto Shun le había devuelto el abrazo, Kaoru se había acomodado allí. Y si no hubiese sido por Zeink, tal vez no lo hubiese soltado hasta dentro de un buen rato. Nadie podía negar que el hombre estaba más que feliz por tener al pelirrojo de vuelta con ellos.
Cuando fue apartado, no se movió mucho más lejos y tampoco quiso soltar a Ayami. Sin embargo, si empezó a prestar atención a lo que decían a su alrededor. Desde que había llegado lo había estado ignorando, creyendo que no era nada importante y concentrándose en otras cosas, pero cuando habían nombrado a Shisui y Haniah su atención volvió de golpe al tema.
Miró a su alrededor sin entender, y para cuando escuchó a Luka hablar más cerca de ellos, supo que no tenía el valor para agregar nada. Tampoco para hablar de otra cosa, o siquiera hacer alguna tontería o volver a abalanzarse sobre Shun, a pesar de sus ganas de seguir abrazándolo.
Tal vez ni siquiera tenía el valor necesario para escuchar lo que seguía a continuación.
Pero aun así allí se quedó. Sentado sobre la cama, sin querer apartarse de Shun ni de Ayami, todavía atrapada bajo su abrazo, mientras los miraba en silencio.

_________


Isabel había permanecido en el pasillo mientras Max entraba a la habitación. Estuvo a punto de seguirlo en aquel momento, pero había estado pasando su atención hacia el pasillo desde que habían llegado al segundo piso. Al principio tan solo había sido por pura curiosidad, preguntándose por los demás clientes, especialmente los vecinos de sus habitaciones asignadas. Pero a medida que habían ido acercándose a la puerta, el sonido del agua correr hizo que su mirada terminara por posarse hacia el fondo del pasillo.
Fue en ese momento en el cual detuvo su caminar, y dejó que Max continuara con su camino.
Entrecerró un poco los ojos. No le costó adivinar quién era el responsable de aquel ruido interrumpido del agua. Lo había visto hace tan solo un rato en las escaleras.
Apartó su mirada, sintiendo que había estado allí parada hace horas cuando tan solo habían sido solo unos pocos segundos.
Y al hacerlo, se encontró con la segunda puerta. Su ceño se frunció un poco, y no pudo evitar dudar un poco antes de decidirse. Se acercó al cuarto, y pasó por el umbral mientras abría la puerta con cuidado de no hacer ruido.
La oscuridad que encontró allí dentro le pareció, por alguna razón, con un peso mucho más distinto a las que se había acostumbrado a ver hasta ahora en ese pueblo. Permaneció en la entrada por solo unos segundos, mirando hacia dentro y todo lo que podía encontrar allí.
Sabía quién estaba ahí dentro, y cómo se encontraba. Pero no se sintió cómoda si entraba sin cuidado o haciendo ruido, de nuevo sin saber la razón detrás de esto.
Avanzó hacia dentro, sin apartar su mirada de Jacob. Estaba completamente quieto en la cama, y si no hubiese podido notar su respiración, hubiese creído que algo terrible le había pasado.
No supo descifrar si estaba despierto, dormido o todavía inconsciente. Pero quiso pensar que al menos ya había cobrado la suficiente consciencia como para moverse, tomando por hecho esto ya que las mantas estaban desordenadas y apartadas de él.
Estuvo a punto de hablarle, o de preguntarle algo, pero calló antes de siquiera abrir la boca para decir algo. Decidió por solamente acercar las sábanas y alisarlas como podía, volviéndolo a tapar y arropar. Lo hizo con todo el cuidado posible, como si estuviese arropando a un recién nacido que finalmente se había quedado dormido.
Se enderezó un poco mientras terminaba de taparlo, acomodando los extremos y fijándose que estuviera bien cubierto. En ello, se encontró con el rostro del hombre. Sus ojos estaban cerrados, y su respiración no era de alguien que estuviera nervioso, enojado o siquiera triste. Era calma y apacible. Pero fruncía el ceño profundamente como si todo ello fuese solo una forma de aguantar un profundo dolor.
Isabel bajó la mirada, y se apartó de la cama. Se llevó una mano al cabello, agarrando el primer mechón que tocó.
Miró por última vez a Jacob antes de volver a acercarse a la puerta. Alcanzó el mango de la puerta, y notó que el agua correr se escuchaba inclusive ahí dentro.
Conteniendo un suspiro, salió de la habitación con el mismo cuidado con el que había entrado, cerrando la puerta tras de sí una vez estuvo en el pasillo.
Finalmente soltó el suspiro que había estado conteniendo, echando la cabeza para adelante para que su cabello le cubriera el rostro. Permaneció unos instantes allí, apartando cualquier pensamiento que le disgustaba, antes de abandonar esa posición y seguir su camino. Tuvo la ligera idea de imitar a Max y terminar de entrar al cuarto donde estaban los demás, pero su preocupación por saber cómo estaba Lia ganó. Y la idea de entrar al otro cuarto iba a tener que esperar por un rato más.
Entró a la siguiente habitación, sobresaltándose y confundiéndose cuando notó que la puerta de aquel cuarto estaba abierta. Se pudo relajar una vez encontró a Lia todavía durmiendo profundamente junto a Arcoiris en una cama, y a Midori en la otra.
Se acercó a su hija, causándole gracia en sus adentros que la pequeña estuviera inclusive más revuelta con las sábanas que Jacob. Había pasado de abrazar a Kiku, a empujarlo fuera de la cama en sus sueños y reemplazarlo por Arcoiris. Aunque la coneja no parecía estar molesta por ello, dormía más que feliz junto a Lia. No se había despertado en lo absoluto con todo el movimiento en la cama.
Isabel hizo lo mismo que había hecho con Jacob. Agarró las sábanas y mantas que se habían esparcido aparte, aunque en este caso habían caído al suelo, y las alisó y extendió con el mayor cuidado posible para no interrumpirle el sueño a nadie.
Rodeó la cama una vez terminó de arropar a Lia, y alcanzó al pobre conejo de peluche del suelo. Le aparto el poco polvo que se había ganado en la cabeza, devolviéndole la curiosa mirada con una de duda. Mientras estuvo en eso, se sentó con cuidado a un extremo de la cama de su hija, junto a ella. Y una vez le dio el pase verde al peluche, lo acostó junto a su dueña, tapándolo con las mismas sábanas.
Como agradecía que Lia tuviera el sueño tan profundo.
Era una suerte para todos, especialmente para la pequeña, que estuviera en el mundo en los sueños durante todo ese tiempo. Solo esperaba que no se despertara hasta unas horas más… que les diera un poco más de tiempo. Que se diera un poco más de tiempo.
Estaba pensando en ello cuando escuchó a Midori removerse en la cama de al lado.
Alzó la mirada hacia la gitana, justo a tiempo para ver cómo se caía estrepitosamente sobre el suelo.
- ¡Midori! – exclamó sorprendida - ¡¿Te encuentras bien?!
Se levantó de pronto de su lugar, yendo a ayudar a la mujer. Aunque pronto recordó que Lia seguía dormida, y ambas habían hecho demasiado ruido. Miró de soslayo a su hija, y notó que todavía seguía en el mundo de los sueños. Se permitió otro suspiro, esta vez de alivio, gracias a eso. Pero necesitaba ser mucho más cuidadosa de no despertarla ahora que Midori había abierto los ojos finalmente.
- ¿Te golpeaste muy fuerte? – procuro hablar en voz baja - ¿Cómo te encuentras?


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Miér Jul 13, 2016 5:20 am

Los ruegos desesperados de Haniah al verlo alejarse iban a convertirse en uno de los recuerdos más dolorosos que Shisui tendría que afrontar después de que todo terminase.
Mientras ella le suplicaba que volviese con los demás, él caminaba hacia la puerta.
Su rostro, tan pronto como dejó de estar en el campo de visión de la pelirroja, mostró la expresión afligida que había intentado ocultarle.
Shisui casi podía oír sus frustrados intentos de levantarse para seguirlo, el sonido de sus manos aferrándose a la pared para permitirle impulsarse hacia arriba y el de sus piernas golpeadas y cansadas negándose a concederle el capricho de mantenerse de pie.
—Regresa, por favor —la escuchó, su voz finalmente consintió que sus palabras saliesen en un tono más alto que un simple murmullo— ¡Shisui, no puedes hacer esto! ¡No puedes hacerme lo mismo que hizo Alex!
El pecho de Shisui dolió al escuchar la manera en que su oración había salido.
Sin necesidad de voltearse, supo que ella al fin se encontraba de pie, usando la pared como apoyo para no caer.
Y él, ahora a punto de abrir la puerta, tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no detenerse e ir por ella.
Shisui abandonó la habitación antes de que su determinación flaqueara.
Al cerrar la puerta tras de sí y seguir escuchando a Haniah, sólo pudo pensar que aquello era su culpa.
En ese momento, no poder protegerla del dolor le lastimó más que cualquier otra cosa.
Él jamás había esperado verla en ese estado, jamás habría querido verla así.
Shisui ahuyentó el nudo que se formó en su garganta ante la impotencia cuando se percató de que el muchacho de piel morena que lo había guiado hasta ese lugar se encontraba allí.
El cuerpo del albino se tensó y lo obligó a mantenerse alerta tan pronto como sus rojizos ojos hicieron contacto con los ojos dorados de Raphael.
Notó como el joven parecía querer decir algo para luego desistir rápidamente. Lo miró acercarse a la habitación que se encontraba detrás de él y se movió para impedirle el paso.
—No te atrevas a entrar —dijo con firmeza, su ceño se frunció por el simple hecho de tenerlo frente a él—. Ve a buscar a Zero, dile que me marcharé con él en cuanto libere a Haniah.
Raphael no tuvo tiempo de siquiera acceder a la orden que Shisui le había dado.
Antes de que pudiese responder, ambos escucharon la voz de Zero interrumpirles.
Shisui giró la cabeza hacia el pasillo y lo encontró bajando por las escaleras.
—Me alegra saber que has tomado la decisión correcta, Shisui —la aprobación en su tono fue evidente—. No me sorprende, pero me alegra. Y tengo que felicitarte por haberlo deducido todo por ti mismo. Todavía conoces la manera en que mi mente funciona.
Zero se detuvo en el último escalón y analizó a su hermano por un instante.
Observó la nueva expresión que cruzó por el rostro del albino y entonces terminó de  bajar.
Shisui trató de hablar, pero las palabras se atoraron en su garganta mientras lo veía acercarse a él.
Revivir el pasado sería un término que se quedaría corto comparado a lo que sintió el pirata en ese preciso momento. Era más acertado decir que fue como si alguien hubiese forzado al pasado a manifestarse delante de él para convertirlo en su nuevo presente. Para obligarlo a abandonar el presente que ya tenía.
Zero se detuvo a unos pasos de él.
—Tristeza, sorpresa, ira, preocupación, inquietud —comenzó a nombrar las palabras que correspondían a los colores que estaba mirando alrededor de Shisui—. Hay tantos sentimientos y sensaciones manifestándose, pero ninguno de ellos se asemejan a la alegría que deberías sentir al volver a ver a tu hermano mayor. Eso es…, decepcionante.
Shisui quiso contestar a eso, pero no se atrevió a replicarle.
—Estoy aquí, Zero —soltó directamente—. Ahora libera a Haniah…
El rubio negó un poco con la cabeza.
—Sabes que esto no funciona así. Tu amiga saldrá de aquí únicamente cuando yo tenga la certeza de que cumplirás el trato y te mantendrás a mi lado incluso cuando ella esté a salvo.
Shisui sabía cuál sería la respuesta, pero aun así preguntó.
—¿A qué te refieres?
—Tú y yo nos marcharemos primero.
—Pero si hacemos eso, ¿cómo podré saber que la liberarás?
—Porque es una promesa —sus ojos se quedaron fijos en el albino por un instante—. Y yo jamás he roto una promesa —sentenció, entonces terminó de acercarse a su hermano y, cuando estuvo justo frente a él, lo apartó. Giró la cabeza sólo un poco para verle de reojo—. Si planeas hacer algo antes de que nos marchemos, este es el momento. Me aseguraré de que la hermana de Shun no se lastime ni se agote más tratando de seguirte.
Shisui lo miró abrir la puerta y entrar a la habitación para después cerrar con un leve portazo.
No se preocupó en ir tras él, puesto que supo que no iba a lastimar a Haniah ahora que su decisión había sido tomada.
El albino se preguntó qué es lo que Zero podría haber pensado que querría hacer él antes de que se marcharan, pero contuvo una sonrisa llena de ironía y amargura cuando entendió que, incluso después de tantos años, sus acciones seguían siendo totalmente predecibles para su hermano.
No por nada había logrado arrastrarlo hasta esa terrible situación…
Shisui miró a Raphael.

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La breve explicación de Zeink había obligado a Shun a callarse todas y cada una de las exclamaciones que quisieron salir sin filtro alguno de sus labios.
Su mirada se dirigió hacia Luka tan pronto como lo escuchó.
Parpadeando un par de veces, se llevó una mano a la cabeza.
Casi tuvo que controlar el gesto de rareza que se apoderó de él al poder mover su brazo con completa libertad.
El pelirrojo miró de reojo a Max cuando lo notó acercarse a ellos y depositar la mochila en el suelo a un costado de la cama.
Al verlo allí, supo que no podría decir exactamente todo lo que recordaba.
Pero de cualquier forma, intuyó, que contar acerca de todo lo que recordaba no iba a ayudarlos en realidad.
El único dato que podía salvar a su hermana y traer de vuelta a Shisui sería la localización del lugar al que los habían llevado.
Y él no lo sabía.
Shun miró a su regazo, sin querer alzar la mirada al tener que decir aquello.
Pero justo antes de que hablase, un movimiento inusual que percibió por el rabillo del ojo le hizo volver a mirar hacia el frente.
Él no había tenido la oportunidad de ver aquellas esferas reproducir una escena con anterioridad.
Sus manos se cerraron en puños cuando reconoció al hombre que estaba siendo mostrado.
Shisui…

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Shisui estaba parado a pocos metros de Raphael, mirando a través del pequeño espacio circular que el moreno había creado al mover una de sus manos.
Ambos se encontraban en la habitación que había justo al otro lado del pasillo.
Shisui había sabido que se iba a sentir como un estúpido al tener que hablar hacia algo que no podía ver.
Pero sabía que ellos sí podrían verlo.
Él sabía cómo funcionaba aquello, lo había visto en la posada horas atrás.
Así que simplemente trató de enfocar su mirada en esa pequeña esfera, y había tratado de confiar en que ese hombre, Raphael, haría llegar su mensaje a los demás.
La esfera no estaba enfocando todo su cuerpo, sólo la parte superior.
Shisui suspiró incómodo.
Y entonces dirigió su mirada a aquel objeto inanimado y habló.
Comenzó con una disculpa, pero entonces muchas esferas empezaron a aparecer frente a él.
En una encontró a la mayoría del grupo: A Max, a Jade, a Luka, a Kaoru, a Zeink…, a Shun y a Ayami.
En otra encontró a Midori y a Isabel, y también a Lia dormida.
En otra sólo encontró a Matt.
Y en otra sólo a Jacob, al parecer también dormido.
Que repentinamente dejase de hablarle a algo que no podía ver no consiguió ayudarle. Sólo sintió más difícil dejar que las palabras lo abandonasen.
Pero no podía darse el lujo de perder el tiempo.
Se obligó a continuar.
—Shun…, es un alivio ver que realmente te encuentras bien. Veo que Zeink ha hecho un excelente trabajo —comenzó con lo primero que pasó por su mente, siendo sincero al respecto. Una pequeña pero potente sonrisa se formó en sus labios a la vez que sus ojos miraban a todas las esferas, unas tras otras—. Chicos, me temo que no estoy aquí para darles buenas noticias —admitió, y su mirada se concentró en la esfera vacía para que pudiese hablar con mayor facilidad—. En realidad…, esto es una despedida de mi parte —lanzar las palabras que no quería decir fue mucho más sencillo cuando dejó de mirarlos—. Phantom, el antiguo capitán del Agma Red es quien ha hecho esto —confesó, decidido a ser directo—. Creo que todos, o al menos casi todos, saben que él es mi hermano mayor. Supongo que no hay mucho que decir al respecto —sus ojos se cerraron por un breve momento y, cuando se volvieron a abrir, la mirada en ellos era completamente diferente. La sonrisa también era diferente, más triste y más grande—. No hay mucho que decir al respecto —reiteró—. Consiguió la ayuda de unos antiguos compañeros de la tripulación y del pirata que vive en este pueblo. Secuestró a Shun y a Haniah para darme un escarmiento por haberlo abandonado hace años. Los secuestró a ellos dos porque, en un principio, me uní al Aurum para poder seguirlos. Supongo que es mi culpa, fui yo quien los puso a todos en esta situación —dijo, sacudió su cabeza sintiendo que comenzaría a divagar, mas se controló para poder decir a continuación solamente lo que quería decir—. Como he dicho, esto es una despedida. Haniah volverá con ustedes, pero yo me iré con él —sus manos jugaron dentro de los bolsillos de su chaqueta, ignorando cualquier movimiento o sonido que pudiese percibir en las otras esferas—. Y eso está bien, chicos.
Raphael se acercó un poco a él, pero Shisui giró a verlo y negó.
No fue capaz de regresar la mirada a ninguno de los objetos que el moreno había creado y habló, mirándolo solamente a él.
—En serio, está bien. Haría esto por cualquiera de ustedes. Haría más para poder protegerlos a todos. Daría mi vida con gusto si alguien pudiese asegurarme que solucionaría todos sus problemas a cambio —el nudo en su garganta no le impidió seguir hablando—. Ayami, por favor perdóname por alejarme de esta manera —Shisui ya no sentía que estuviese mirando a alguien, más bien sentía que sus ojos estaban enfocados en la pared—. Si en algún momento te fallé, perdóname. Te amo. Te amo y será así por el resto de mis días —aseguró, pero no se permitió seguir hablándole únicamente a ella porque sabía que no podría detenerse—. Aurum, sólo quiero que sepan que estoy agradecido con todos por haberme brindado una familia de nuevo —sus dedos dejaron de jugar dentro de sus bolsillos y entonces regresó la vista hacia una esfera—. Continúen su viaje, salgan de este pueblo en cuanto Haniah esté con ustedes y sigan protegiéndose —realizó una breve pausa, y entonces cerró sus ojos y sonrió de la forma más sincera que pudo haberles sonreído—. No tengo más para decir, es todo de mi parte. Adiós a todos.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Miér Jul 13, 2016 7:09 pm

Desde el momento en que la esfera apareció en la habitación, incluso antes de reconocer quien se reflejaba, los tres entendieron que no traería nada bueno consigo.
Luka fue el primero en reaccionar, acercándose a la esfera aún a sabiendas que no podría hacer mucha diferencia si la tocaba o no. Frunció el ceño profundamente cuando el albino comenzó a hablar, sus músculos tensándose de inmediato debido al shock que sentía en aquellos momentos.
“En realidad…, esto es una despedida de mi parte”, ante aquellas palabras, el pirata negó completamente incrédulo de que aquello en realidad estaba pasando.
-Imbécil… no lo hagas –exclamó sin pensarlo.
Conforme iba escuchándolo, la sensación de impotencia iba creciendo en su interior, la rabia no muy detrás una vez entendió quién realmente estaba detrás de todo aquel juego macabro. No pudo evitar recordar aquel momento hace meses cuando se realizó el intercambio entre Alex y Ayami, intercambio que todos sabían no había terminado nada bien.
Luka pensó que Shisui era ingenuo al confiar tan ciegamente en su hermano, creyendo que de verdad la cosas serían tan fácil. Él no confiaba en Zero, y por ende no confiaba en que entregarían a Haniah tan fácil si Shisui realmente accedía a las estupideces de su hermano.
Se giró inconscientemente a buscar a Zeink, con la vaga esperanza de que el neko tuviese algún plan elaborado para esos momentos. Pero apenas lo vio, entendió que había sido un pensamiento desesperado e ingenuo. El mayor mantenía su mirada fija en la esfera, escuchando atentamente las palabras de Shisui mientras que por su mente pasaban un sinfín de posibilidades de actuación, ninguna lo suficientemente buena puesto que no conocían el paradero actual de Shisui y Haniah.
Contuvo el gruñido que amenazaba con escaparle desde lo más profundo de su pecho. Entendía las razones de Shisui por hacer eso, aún quedaba cierta lealtad y deseo de protección hacia su hermano, eso, lo entendía profundamente. Pero al mismo tiempo le reprochaba el no haber venido con ellos en primer lugar si sabía, desde un inicio, que era Phantom quien estaba detrás de todo eso. Había actuado por su cuenta sin confiar en su propia tripulación para manejar la situación.
Y ahora todo se había salido de control y, al igual que Luka, no confiaba en la palabra del antiguo capitán del Agma Red y en su tripulación para que de verdad devolvieran a Haniah. Si no actuaban pronto, todo terminaría en un verdadero desastre.
Su rumbo de pensamientos se vio interrumpido en cuanto notó movimiento a su lado…
Apenas había reconocido a Shisui, Ayami se había apartado bruscamente de Kaoru, sin poder soportar en aquel momento que alguien le tocase. Shisui no había necesitado comenzar a hablar para que ella supiera de inmediato que, finalmente, el albino había terminado por acceder a las demandas de Zero.
Por un segundo se sintió repentinamente perdida ante aquel escenario que se estaba desarrollando. Aquello estaba pasando, Shisui realmente se iría, se iría seguramente para jamás volver.
Apretó los labios en una fina línea, sin poder apartar los ojos del rostro de Shisui mientras él continuaba hablando. En lo más profundo de mente podía escuchar las burlas de Hiei, pero no le estaba prestando la más mínima atención, en estos momentos lo único que le interesaba era la imagen de su novio despidiéndose, diciéndole unas últimas palabras al Aurum.
Se vio obligada a cerrar los ojos con fuerza cuando se dirigió directamente a ella, conteniendo consigo las lágrimas que amenazaban con salir.
“Ayami, por favor perdóname por alejarme de esta manera…”
Negó un par de veces, inhalando profundamente por la nariz para intentar controlarse.
“Si en algún momento te fallé, perdóname. Te amo. Te amo y será así por el resto de mis días”
Aquello finalmente le hizo reaccionar, forzándose a moverse lejos de los demás hacía la ventana, donde se apoyó del marco de la misma para mantenerse estable, dándole la espalda a todos. Parpadeó un par de veces para terminar de apartar el rastro del llanto contenido y que no iba a dejar salir. Continuó escuchando desde aquella posición, sin poder controlar la furia que iba resurgiendo en su interior con cada nueva palabra.
La desesperación dio paso al dolor y luego a la ira.
Shisui le había pedido que confiara, le había prometido que podría resolverlo. “Puedo arreglar esto” habían sido sus exactas palabras, y ahora se iba, así sin más. Los abandonaba a todos.
La abandonaba a ella.
Ninguno de los tres piratas pudo elaborar palabra alguna luego de que Shisui finalmente terminara de hablar.

::::::::::::::::::::::::::::

Midori escuchó perfectamente a Isabel cuando esta le habló, pero no pudo decir que realmente le había entendido del todo. Su cabeza era un completo de lio de voces aisladas y palabras sueltas, sin sentido. Todo estaba revuelto y no entendía mucho el porqué.
Pocas veces se había levantado así, con su poder dándole tantos problemas.
Logró hacer aún lado las cobijas que tenía encima, enfocándose en la neko en cuanto la noto próxima a su campo de visión.
-Bueno… me he caído de peores lugares –sonrió levemente.
Sin embargo, antes de que pudiese preguntar lo que había pasado, notó la esfera aparecer junto a ellas de un momento a otro. Sus cejas se arquearon por la sorpresa que esto le produjo, reconociendo de inmediato a Shisui en el interior de la misma.
Le hubiese gustado decir que le prestó toda su atención a las palabras del albino, que realmente había entendido todo y que se había puesto en marcha con todas sus ganas a buscar el paradero del hombre para intentar ayudar en su situación.
Pero aquello no sería más que una soberana mentira.
El hombre no había terminado de abrir la boca cuando una ola de voces histéricas, porque esa era la única palabra que podría describirlas, llegaron a ella en todo su esplendor, aturdiéndola a más no poder y terminando de confundirla aún más.
Sus orejas se movieron hacia los lados, intentando instintivamente en registrarlo todo, por lo que la neko se llevó los brazos a su cabeza para intentar acallar en vano todo el ruido. Sus ojos siguieron enfocados en Shisui, pero todo lo demás era una completa locura.
-Hubiese sido mejor que mandara una carta… –murmuró por lo bajo, con una mueca de dolor en el rostro.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Jue Jul 14, 2016 5:59 am

La esfera había aparecido junto a ellas antes de que pudiese darse cuenta del todo, habiendo estado demasiado concentrada en las personas a su alrededor como para encontrarla desde el inicio sin verla. Aun así, no le dio tiempo a la confusión de molestarla, quedándose quieta instintivamente y con un incómodo malestar en el pecho.
Esa burbuja… esa cosa, no traía nada bueno.
Pero a pesar que sabía que era un mal presagio, sus ojos quedaron fijos en el centro. Situación que no cambió aun cuando apareció Shisui en la imagen.
Era tonto decir que no se había sorprendido de verlo. Y tal vez había que decir que el alivio que había sentido al verlo sano y salvo, se había desvanecido tan pronto su compañero había comenzado a explicar.
La serenidad que había estado pudiendo mantener frente a los otros, se vio tentada en ese momento. Más lo escuchaba, más fruncía el ceño y más cerraba las manos en un puño, controlando un temblor que se alejaba del frío o del miedo.
Ahora la situación en la que estaban atrapados cobraba sentido. Demasiado sentido. Y maldijo el cielo por lo que estaba pasando. Todo parecía mucho más enredoso de lo que lo hacía ver Shisui. No creía que nada se solucionara si él se iba con Phantom. Y tampoco creía que aquello podía contarse como una solución.
Otra vez estaban atrapados en una situación que parecía querer terminar con un héroe trágico; dando su vida por el bien de la tripulación.
Si no lo mataban, lo apartaban de su vida.
Y una vez más, parecía que ellos no podían hacer nada al respecto, tan solo observar cómo se desarrollaba todo.
Esto tenía que ser una puta broma.
La burbuja explotó. Y fue en ese momento que pudo darse cuenta que había dejado de respirar desde que había visto la esfera.
Un silencioso suspiro hizo que se recuperara, sabiendo que en sus adentros estaba más furiosa que nunca. Y notando enseguida que se había vuelto a hacer daño en las manos con las uñas. Pero dejó pasar esto como si fuera algo de todos los días mientras se levantaba del suelo, sacudiéndose el poco polvo que se había pegado en su ropa.
Miró a Midori a su lado, y notó que parecía estar lidiando con sus propios problemas en ese momento. Inspiró aire antes de llamar su atención, poniendo una mano sobre su hombro.
- Midori, ven conmigo.
Fue un pedido simple, que espero y confió que le iba a hacer caso mientras se alejaba de ella y se acercaba a la puerta. No pensaba quedarse sentada ni un minuto más.

________


Su mirada estaba fija en sus manos, limpiándolas una y otra vez bajo el agua de la canilla. Con cuidado se frotaba las palmas y entre los dedos, y una vez que veía que estaban completamente lavadas, se enjuagaba bajo el grifo. Repetía ese proceso cada vez que terminaba con ambas manos.
No pensaba en nada en particular, y su expresión no demostraba ninguna emoción que pudiese estar teniendo en ese momento. De vez en cuando hacia un ligero movimiento con la cabeza para apartarse el cabello de los ojos, pero era lo único que podía posiblemente dar una pista sobre su estado.
Para el momento en el que la esfera volvía a hacer su aparición frente a él, Matt se había inclinado sobre sí mismo y alzado una mano para intentar apartarse más fácilmente los mechones de pelo que caían sobre su rostro. Con la muñeca y un nuevo movimiento con la cabeza, logró apartárselos. Pero el susto que le dio por ver de nuevo esa extraña burbuja, hizo que se echara para atrás.
Al mismo tiempo que retrocedía un paso, bajó las dos manos hacia el fregadero, sosteniéndose de ambos extremos mientras el agua seguía rozándolo. Su mirada se dirigía directamente hacia el centro de la esfera, confundido por aquella nueva aparición pero sin estar seguro de querer saber qué iba a seguir a continuación.
Sus cejas se alzaron ligeramente en cuanto pudo reconocer a Shisui, sorprendido pero aún más confundido por verlo. Y su desconcierto incrementó cuando el albino empezó a hablar.
No comprendió por qué le hablaba a Shun como si pudiera verlo. Y como si el pelirrojo realmente ya estuviera bien.
Esa idea hizo que apartara la mirada hacia la puerta, preguntándose si lo habían podido encontrar mientras él había estado en la parte trasera de la posada.
Pero como siguió escuchando la voz de Shisui, volvió a mirar hacia la esfera.
Le hubiese gustado poder entender el relato como otros lo hacían. Pero para él toda esa información era casi nueva. Por un lado, había llegado a enterarse de todo lo que había pasado gracias a estar en el mismo espacio y tiempo. Y por otro, no le había prestado la suficiente atención como para saber realmente qué era lo que había ocurrido.
A sus oídos sonaba como una historia vieja y conocida. Una historia vieja y conocida de la que no sabía nada al no haber estado pendiente cuando era famosa en su momento.
Entrecerró los ojos inconscientemente, intentando mirar mejor a Shisui y el lugar donde se encontraba. Más no se acercó a la esfera. Sus manos se fueron deslizando lentamente hacia fuera del fregadero sin que se diera cuenta. Y tampoco se enteró cuándo su respiración se había vuelto pesada y lenta, y cómo el frío comenzaba a pasar por su ropa para tan solo querer hacerlo temblar.
No reaccionó cuando la burbuja explotó tan fácilmente. Su mirada se mantuvo fija en el mismo lugar, pero sin estar realmente viendo lo que había.
Mantenía el ceño fruncido por la confusión. Sin saber qué pensar ante la decisión de Shisui. O más bien, sin querer admitir, ni siquiera a sí mismo, lo que realmente pensaba sobre ello. Parecía tener decidido dejarlo como una duda.
Sus manos terminaron de deslizarse hasta caer a cada lado de su cuerpo.
Matt no se movió. Todavía seguía mirando sin ver, y creyendo que estaba intentando descifrar aquella duda pendiente, cuando lo único que hacía era perder el tiempo.
En el silencio de la posada, escuchó una puerta abrirse, y enseguida otra más en el mismo piso. En ese instante, bajó la mirada. No sabía quién podía ser, pero no era tan tonto como para creer que, a esas horas, podía tratarse de otra persona que no fuera del Aurum.
Contuvo la respiración, y se mordió el labio del lado de adentro. Hace un rato ya que se encontraba en esa división. Y no estaba demasiado seguro con la decisión que podía terminar llevando a cabo.
Miró hacia la puerta por un momento, para luego apartarla de nuevo hacia el frente. Hasta que la cambió de nuevo a sus manos. Con una leve mueca en su rostro, las llevó de nuevo bajo el agua con lentitud, enjuagándoselas nuevamente por unos segundos antes de terminar por cerrar el grifo. Las sacudió en el aire, sabiendo de antemano que no había ni una toalla para secarse en el baño, y salió de allí.
En el pasillo no encontró a nadie como ya había esperado, y se acercó a la habitación que él creía iban a estar todos. No dudo en abrirla, pero se llevó una sorpresa cuando lo hizo.
Su mirada fue directamente hacia Shun, confirmando enseguida las palabras que Shisui había dicho en la esfera. Verlo en la cama, ya cuidadosamente curado y a salvo, por un instante más corto que un respiro lo había descolocado de la situación, teniendo demasiado presente todavía la imagen del pelirrojo seriamente herido de la esfera. Parecía inclusive irreal. Y no sabía exactamente cuál de las dos imágenes lo era.
No dijo nada, y terminó de entrar a la habitación sin otra cosa más que su presencia para avisar que había vuelto. Se llevó una mano al cabello, volviendo a quitarse los largos mechones del rostro mientras decidía por apartarse hacia un lado, echando solo un vistazo a los demás por debajo de su brazo.
Mirando solo sus caras, presentía que había hecho un error al volver con ellos.
Isabel había llegado hace tan solo unos segundos antes que él, y la mujer no había llegado a hablar. Más bien, parecía que la llegada de su hermano la había interrumpido antes de que pudiera llegar a decir algo. Pero mientras Matt se iba ubicando en la habitación, ella se había acercado instintivamente a Kaoru.
Decir que solo la llegada de Matt la había interrumpido era una mentira. Haber encontrado a su amigo con esa expresión hizo que reaccionara su cuerpo antes que su habla.
Desde que había aparecido la esfera en el cuarto, Kaoru había comenzado a temblar. Parecía estar atrapado en un sube y baja. Una vez que parecía tranquilizarse, de nuevo tiraban otra bomba que lo tiraba abajo. Y ya no podía hacer nada con ello. Ni siquiera sabía si podía hacer algo para sobrellevarlo.
Isabel se inclinó frente a él, sosteniéndole la cabeza con las dos manos para mirarlo a los ojos y obligarlo a que la viera solo a ella. Kaoru no reaccionó ante ello, ni a su mirada, ni al tacto o siquiera a tenerla tan cerca. Solo una vez que sintió cómo su amiga le limpiaba las lágrimas que no habían caído con las yemas de los dedos, fue que pudo devolverle al menos un poco la mirada. Abrió la boca para decir algo, pero pareció callarse enseguida, aun manteniendo la boca abierta. Y a los segundos de mantenerle la mirada, pudo volver a cerrarla, haciendo un tembloroso puchero.
- Isabel… no quiero que Shisui se vaya – finalmente pudo hablar; su voz se oía temblorosa y baja, pero se podía escuchar claramente en un cuarto de ese tamaño – Quiero que este con nosotros. Él y Hani… Quiero que estén los dos aquí con nosotros… Quiero que los dos vuelvan – el llanto se notó en su voz, pero todavía no habían caído lágrimas - ¿Por qué Shisui no vuelve con ella? ¿Por qué esos piratas están haciendo esto? Isabel, quiero que vuelvan.
- Van a volver. Los dos van a volver – no dudo ni un segundo en responder. Su voz se oía firme, y cuando continuó hablando, miró hacia su alrededor, dirigiéndose también al resto - ¿Cuánto sabemos? ¿Qué es lo que sabemos? ¿Qué es lo que podemos hacer? ¿En serio nos quedaremos aquí sentados mientras esperamos que ocurra un milagro como la última vez? Nos estamos quedando sin tiempo, por si no se dieron cuenta.


Última edición por Akane el Jue Jul 14, 2016 11:07 pm, editado 1 vez


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Jue Jul 14, 2016 9:21 am

Shisui abandonó la habitación sin mediar palabra alguna con Raphael en el preciso instante en que las esferas se desvanecieron delante de él.
Al estar en el pasillo, trató de ahuyentar de su mente el pensamiento y la inquietud de lo que estaría sucediendo con su tripulación tras haber dado aquel mensaje. El pensar en ello le estaba atormentando.
Sus ojos encontraron con rapidez a Zero dirigiéndose hacia las escaleras y, aunque dudó por un momento, se apuró para poder alcanzarlo.
Zero se detuvo incluso antes de que le llamase, reconociendo que esos pasos apresurados le pertenecían a él y no a Raphael.
Shisui paró al verlo detenerse y trató de no demostrar su agitación.
—Te noto demasiado acelerado —señaló el rubio después de darse la media vuelta.
Shisui lo miró y quiso decir algo, pero se contuvo de hacerlo únicamente porque el pensamiento de que Haniah debía estar con el Aurum era su principal preocupación en ese momento.
—Tenemos que marcharnos ahora —dijo, sonando como una petición a pesar de su determinación—. Debemos marcharnos y tú debes liberar a Haniah.
Zero alzó ligeramente una ceja y mordió el interior de su mejilla izquierda.
—Shisui, entiendo que tu ansiedad aumenta con cada segundo que esa mujer está aquí, pero ¿ni siquiera vas a detenerte a preguntar hacia dónde iremos? ¿No sientes curiosidad por saber qué es lo que he planeado para nosotros? ¿O cómo planeo asegurar nuestro bienestar y el de las demás personas que me ayudaron a traerte a este sitio?
El albino negó.
—No me interesa lo que le suceda a ellos —fue sincero—. Y cualquier plan que tengas para nosotros podrás contármelo mientras nos estemos alejando —se acercó a él—. Sólo quiero que Haniah deje de estar en este lugar.
Zero pareció querer asentir, pero en lugar de eso subió al primer escalón sin fijarse realmente en dónde pisaba. Su atención seguía fija en el albino.
—Ya veo, te preocupa el tiempo que será capaz de resistir.
Shisui comenzó a impacientarse.
—Sus heridas comienzan a infectarse, Zero. Ha perdido demasiada sangre y está agotada. Le han lastimado lo suficiente como para que ya estuviese muerta —recriminó. Decidió comenzar a subir las escaleras y murmuró al pasar al costado de su hermano—. Me preocupa tardar en marcharme, que ella muera y que yo sea el responsable de ello. Me preocupa largarme contigo y que sea en vano.
Zero lo miró subir las escaleras. Su ceño se frunció al escuchar la molestia en Shisui.
Habló cuando él estaba abriendo la pequeña puerta que daba al primer piso del lugar.
—Entonces ve por tu mochila, marchémonos ahora.
Shisui resopló.
—No tengo ninguna mochila aquí, Zero. La dejé en la habitación de la posada cuando salí corriendo como imbécil por tu culpa.
—Yo he preparado tu mochila. La he dejado en tu habitación.
Shisui se detuvo por unos breves segundos después de oír sus palabras.
Ni siquiera trató de mirarlo cuando murmuró con firmeza:
—Esa ya no es mi habitación.
Y sin decir nada más salió al primer piso.

:::::

La corta visita de Zero únicamente había logrado empeorar las cosas para Haniah.
En tan sólo unos minutos, el hombre se había encargado de destruir cualquier rastro de la diminuta esperanza a la que se estaba aferrando.
Porque ella, en lo más profundo de su mente, incluso si sabía que sus posibilidades eran nulas, pensaba que podría detener a Shisui.
Realmente creía que iba a poder hacer algo.
Haniah había estado desesperada por convencerlo y asustada por no hacerlo hasta el momento en que Zero llegó y convirtió su esperanza en polvo.
El rubio la encadenó nuevamente al suelo para obligarla a detenerse y, mientras lo hacía, le contó lo que Shisui estaba haciendo.
Él, ante sus oídos, sonó como si simplemente quisiera mantenerla informada.
Ella se removió tanto como su cuerpo se lo permitió, pero paró cuando él se encargó de amarrar cada una de sus extremidades.
Terminó sentada e inclinada hacia el frente, sus brazos estirados hacia adelante por encima de sus piernas encogidas y sus manos colocadas arriba de sus pies, amarradas a ellos, y sus pies amarrados directamente al suelo.
Él y Shisui se iban a marchar en menos de cinco minutos, le había explicado mientras terminaba de atarla. Shisui no había dicho nada al respecto, le contó, pero él sabía que le pediría que se fueran de inmediato.
Porque iban a liberarla en cuanto ellos se fueran.
—No van a liberarme —había murmurado ella, y había contenido una mueca por la manera en que el dolor aumentó al estar en esa contraída posición—. ¿Por qué le mientes a Shisui de esta forma? ¿Cómo puedes hacerle esto?
—Volverás con tu tripulación —se había limitado a contestar, y entonces había alzado la mirada hacia ella.
Haniah sintió que, en caso de que él dijera la verdad, jamás podría olvidar la determinación de esos ojos azules.
Zero simplemente se levantó tras decir aquellas palabras, y entonces se dirigió a cada extremo de la habitación.
Lo apagó casi todo.
Y se fue.
Y ahora, más que antes, estaba realmente asustada.
Adolorida, asustada, frustrada y furiosa.
No iban a liberarla, pensó mientras sentía su herido y descubierto estómago tocar sus muslos en contra de su voluntad.
Shisui iba a marcharse y se marcharía en vano, al igual que Alex.
E iba a ser su culpa.
Haniah alzó levemente la cabeza y vio que la luz era apenas perceptible en ese lugar. Dentro de esas cuatro paredes casi todo estaba cubierto de oscuridad; su única iluminación provenía de unas velas que se encontraban dentro de un par de arañas que colgaban del techo.
Por el pequeño resplandor, notó, la cera había sido casi consumida por el fuego. Faltaba poco para que todo se volviese negro.
Bajó la mirada y mordió su labio, apenas logrando enfocar la vista en el punto donde la luz terminaba y empezaba la oscuridad.
Comenzó a temblar y la frustración y el miedo se intensificaron.
Todo el valor que se había dado para afrontar su inminente muerte había desaparecido junto a la aceptación de que Shisui se iría.
Otro trueque más.
Otra muerte y otra persona marchándose.
Haniah pensó que, la única diferencia sería que ella, la prisionera, seguiría los pasos de Alex, y Shisui, quien aceptaba marcharse, seguiría los pasos de Ayami.
Y pensó en que ella no podía soportar la idea de abandonar su vida en ese momento a cambio de nada.
Y pensó en que Alex probablemente no habría tenido que hacerlo si ella hubiese tratado de convencerlo de encontrar otra solución.
Haniah sonrió con tanta amargura que sus labios temblaron más que su cuerpo.
Y entonces se dio cuenta de que el cansancio la estaba venciendo y que sus ojos comenzaban a cerrarse en contra de su voluntad.
Y sintió tanto miedo al creer que la oscuridad no se marcharía una vez que cerrase sus ojos y se dejase sumergir en ella.
Simplemente entró en pánico.
Porque Zero le había arrebatado lo único que le estaba permitiendo no quebrarse por completo ante la situación.
Shisui era un idiota por marcharse, y Alex también lo había sido por entregarse.
Y ella había sido una idiota por no haberlo tratado de detener y por pensar que habría podido evitar que la historia se repitiese con Shisui.
Su mirada se distorsionó ante el llanto contenido y creyó, realmente juró, que entre las sombras de la habitación aparecerían sus agresores.
Que no pudiese visualizar la puerta sólo aumentó su temor.
Momentáneamente sus ojos finalmente cedieron y se cerraron.
Se preguntó si Shisui todavía estaría en ese lugar, y esperó que, en caso de que la respuesta fuese no, el Aurum ya lo estuviese buscando.
Su mente se volvió un caos ante los pensamientos que comenzaron a azotarla con rapidez y ante las emociones que la superaron finalmente.
Si en algún momento había creído que sería lo suficientemente fuerte como para resistir aquello, había estado terriblemente equivocada.
Sumida en la oscuridad total, terminó por escuchar una frase que hace tiempo había olvidado.
«Ya no te queda mucho tiempo entre los vivos.»
Haniah casi pudo recordar a la perfección aquel sueño que ya no recordaba.
Y la forma en que pudo relacionar aquella situación con otra la llevó a ahogar un sollozo.
No era la primera vez que el Agma Red le hacía esto.
Antes había sido una espada en su corazón.
Y había sucedido demasiado rápido, tanto que el dolor había durado menos de cinco segundos. Tan veloz que en un simple parpadeo todo había terminado.
Haniah creyó que ellos no habían tenido suficiente en aquel momento y por eso ahora hacían completamente lo contrario.
El dolor venia y se intensificaba con cada minuto, sin dar tregua y sólo amenazando con empeorar al siguiente segundo.
La sangre se había secado alrededor de cada corte en su cuerpo. El fuerte ardor se sentía en cada zona que había sido quemada. Los moretones punzaban. Todo dolía, absolutamente todo.  
Y no sabía cuándo dejaría de doler.
Abrió sus ojos finalmente y notó su respiración agitada.
Se miró sola en aquella sucia habitación y trató de pasar saliva.
Así era cómo iba a morir…
Y no quería.

:::::

Completo y reverendo imbécil.
Eso era Shisui ante los ojos de Shun en ese preciso momento.
Mirando a los demás reaccionar tras lo que acababa de suceder, el pelirrojo abandonó su cama con rapidez.
Su cuerpo agotado demandó que no caminase por la habitación pero él lo ignoró.
Y simplemente miró.
Miró a Max sentarse como si sus piernas le amenazasen con ceder en cualquier momento. Su hermano menor miraba atónitamente a los demás, como si esperase que alguien mencionara repentinamente una solución en voz alta.
Miró a Jade cerrar los ojos y llevarse una mano a la frente, como si tratase de controlar un comentario inapropiado para ese momento.
Shun casi aseguró que alguien había contestado a una pregunta que ella había estado haciéndose durante toda la noche. Y esa pregunta estaba relacionada hacia el desenlace final del problema que afrontaban.
Si había solución, ella no la había encontrado.
Y miró a Zeink, a Luka y a Ayami.
Miró a Isabel y, poco después, a Matt entrar a la habitación.
Después miró la interacción que hubo entre Kaoru e Isabel.
Sus puños se apretaron al no tener ninguna respuesta que ofrecer y que sirviera de ayuda.
Sintió como si todo lo que había soportado en las últimas horas hubiese sido para nada.
Porque al final no había podido proteger a su hermana y tampoco había podido evitar que su mejor amigo se marchara.
Había sido golpeado y herido hasta perder la conciencia una y otra vez.
Y todo para nada.
—Sólo tenemos que saber en dónde se encuentran —dijo finalmente—. Ellos nos tenían a Haniah y a mí encerrados en una habitación, y esa habitación estaba dentro de un extraño sótano. Era una casa —contó, sin saber que ellos ya sabían aquello—. Era Bleef, Zero, y dos tripulantes más del Agma Red, Daván y Kaoz —evitó mencionar a Raphael, aunque sintió una furia silenciosa hacia él por haber ayudado a Shisui a transmitirles aquella estúpida despedida—. Daván es quien ha estado ocultándonos. Puede controlar los sentidos de las personas a conveniencia propia —sus ojos se cerraron, pero notó la mirada de Max sobre él de una manera tan potente que se sintió aturdido. Shun trató de aclarar su mente—. Zero es bastante inteligente —admitió—, él no será quién arruine su propio plan —sus ojos se abrieron, y trató de concentrarse en su capitán, pero sus ojos correspondieron a la insistente mirada de su hermano menor—. Sólo necesitamos saber dónde se encuentran, y podremos atacarlos. Kaoz controla el rayo, Daván sólo puede actuar si tienes una herida en tu cuerpo o si logra crearla él mismo. Zero huirá con Shisui, de esto estoy seguro y… —hizo una breve pausa, fue difícil controlar la furia que se apoderó de él al recordar al neko, al recordar lo que era ahora para Haniah. Lo que era para él—. Bleef en estos momentos no puede ayudarlos…, su fuerza ha disminuido bastante.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Vie Jul 15, 2016 2:42 am

Midori no reaccionó en un primer momento.
Miró hacia arriba por mero reflejo en cuanto sintió a Isabel tocarle el hombro, más no pudo interpretar del todo sus palabras. Le estaba costando a horrores diferenciar lo que pensaba con lo que decía, una tarea que normalmente le resultaba tan fácil como respirar ahora le suponía un verdadero suplicio.
Por lo que, cuando la neko pelirosa abandonó la habitación, la gitana permaneció donde estaba por un rato más, intentando tomar control de su poder. Cosa casi imposible puesto que nunca había podido ejercer completo dominio del mismo.
A los pocos minutos comenzó a notar un cambio. Las voces se aclararon, las palabras cobraron mayor sentido y dolor de cabeza se apaciguó considerablemente. Cuando estuvo segura de que no volvería a aturdirse bajó los brazos de cabeza, dejando libre sus orejas que se movieron ligeramente hacia los lados.
Entonces recordó de golpe la situación en la que se encontraban. Se dio a la tarea de recabar la mayor información posible, vagando por las mentes de los que podía y averiguando que había sucedido durante el tiempo que había estado inconsciente. Se alegró enormemente de encontrarse con que Shun había vuelto pero la tensión volvió a ella en cuanto cayó en cuenta de lo que había hecho Shisui y de la posible situación en que se encontraba Haniah.
Decidiendo no alargar más la espera se levantó del suelo, recogiendo las cobijas y la almohada con rapidez. Le dio un breve vistazo a Lia para asegurarse de que se encontraba bien antes de salir y dirigirse hacia donde estaban los demás.
Logró llegar justó en el momento en que Shun terminaba de relatar lo que sabía. La mujer cerró la puerta tras de sí, mirando a todos atenta y detenidamente. Frunció ligeramente el ceño cuando se enfocó en Ayami, quien seguía dándole la espalda a todos, puesto que notó en ese momento que no podía escuchar nada de lo que pensaba la peliplateada. Era simplemente como si no existiera, un gran vacío….
Sin embargo, no tuvo tiempo de analizar del todo aquella rareza ya que Zeink le habló directamente apenas notó su presencia en el lugar.
El neko, habiendo escuchado la explicación de Shun, había comenzado a planear la mejor forma de aproximarse a su enemigo y, si la suerte estaba de su parte, alcanzar a Shisui y Zero antes de que abandonaran por completo el pueblo.
-Midori, asumo que ya debes estar al tanto de todo –exclamó, arqueando una ceja a modo de pregunta -. ¿Puedes oír algo? ¿Alguna pista de donde pueda estar la casa que buscamos?
La gitana no contestó enseguida. Torció un poco la cabeza hacia un lado, concentrándose en oír lo que tenía a su alrededor.
Al cabo de un segundo, negó lentamente, torciendo el gesto.
-Puedo oír hasta algunas cuadras a la redonda –explicó -, pero tardaré un poco más en recuperarme del todo y alcanzar el rango que necesito para averiguar dónde están.
A pesar de que no era la respuesta que esperaba, Zeink asintió conforme. En el peor de los casos, podrían irse con ella a los límites del pueblo para acercarla más. Con este pensamiento, se enderezó a mirar a los demás.
-No podemos fiarnos de las palabras de nuestro enemigo. Puede que Shisui confíe en que las cosas se harán como le prometieron a él, pero yo no –se cruzó de brazos -. No nos quedaremos sentados a esperar, iremos directamente –exclamó. Miró entonces a Shun, decidiendo adelantarse a cualquier cosa que pudiese decir -. Lo mejor es que tú te quedes aquí, puede que estés físicamente bien pero no estás en condiciones para involucrarte en una batalla en caso de que esta se presente –dicho esto se dirigió al resto -. Los demás, tenemos que decir ya quienes vendrán.
Luka bufó, cruzándose de brazos.
-Me ofende la pregunta, hermano –exclamó -. Yo iré.
-Igual yo –dijo Ayami, volteando a verlo finalmente con decisión.
Zeink asintió a los dos, sin realizar que la mujer ya estaba planeando por su cuenta su propio plan.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Vie Jul 15, 2016 9:33 pm

Cuando Shun tomó la palabra, Isabel volteó a verlo sin moverse de su lugar. Escuchó toda la nueva información que les estaba dando con atención, y se mantuvo callada aun después de que el pelirrojo terminara de hablar.
Bajo la mirada, un tanto pensativa al respecto. Pero solo duró unos segundos antes de volver a prestarle atención a Kaoru, el cual también había visto a Shun cuando este había comenzado a hablar, pero con un miedo reflejado en sus ojos.
Isabel lo miró, pero no le dijo nada. Tan solo lo soltó, para acariciarle el cabello como una simple manera de querer tranquilizarlo un poco, evitando tener que oponerse a él con su poder.
No volteó enseguida cuando escuchó a Zeink empezar a hablar, pero le prestó la misma atención a como si hubiese volteado. Asintió levemente ante sus palabras, y se levantó de la cama mientras los otros dos piratas confirmaban su ida.
- Y yo – habló, su ceño frunciéndose levemente.
Kaoru había volteado a ver hacia Luka y Ayami cuando estos habían hablado, igual hizo cuando Isabel también había dicho que iba. El miedo que sentía y se reflejaba tan bien en su rostro, ahora se había mezclado con preocupación y con algo de confusión. Había muchas cosas que no entendía de todo lo que estaba pasando, y tal vez nunca iba a terminar de comprenderlas. Pero, seguramente al igual que el resto, estaba muy seguro de algo. Y eso era traer de vuelta a sus amigos.
No habló enseguida, y cuando finalmente lo hizo su voz tembló igual que su cuerpo.
- Yo… - comenzó a decir, levantando la mano de a poco – yo también iré.
Isabel volteó a mirarlo tan pronto lo escuchó hablar, más sorprendida que nada.
- ¿Estás hablando en serio? – se le escapó decir antes de obligarse a callar. Con el estado en el que se encontraba su amigo, no le gustaba que él fuese con ellos. Más bien, no le gustaba ni aunque no estuviera tan sensible.
Kaoru asintió.
- No puedo quedarme aquí – no lo dijo ni con una pizca de molestia o firmeza, el temblor en su voz todavía lo molestaba y se notaba a leguas que todavía tenía miedo. Pero a pesar de todo esto, podía verse claramente que estaba seguro sobre lo que quería hacer y no estaba bromeando.
Isabel abrió la boca para decir algo, replicarle o intentar convencerlo de que se quedara, pero su hermano tomo la palabra antes que ella. Y la mujer calló por la pura impresión.
- Yo voy – había dicho Matt. Su mirada se dirigía hacia un lado, sin realmente ver lo que había, pero tan solo había querido evitar verlos a la cara. Se llevó una mano al cabello, con una leve mueca en el rostro y encogiéndose de hombros - ¿No es mejor que vaya la mayor cantidad de gente posible?
Lo miró incrédula. Por un lado, le había sorprendido que se ofreciera. Hubiera jurado hace solo unos segundos antes de que la contradijera, que se iba a quedar callado y dejar que ellos se hicieran cargo solo para evitar mancharse las manos o meterse en ese tema.
Mientras que por otro lado, le molestó de gran manera la forma en que lo había dicho. Como si estuviese obligado a ir, y estuviera quejándose silenciosamente de ello.
Y aunque hubiese podido reaccionar ante tal cosa; replicarle o dejarlo en falta, decidió por irse por el otro camino y quedarse callada. Volvió a mirar hacia Kaoru, y lo encontró sin haber reaccionado ante las palabras de Matt y concentrado en su gato. Kyo había regresado a su regazo, y ahora parecía estar teniendo una conversación con su dueño.
- No, Kyo, tú no puedes ir – le decía Kaoru – Eres muy pequeño, te vas a perder. ¿Por qué no hacemos esto? Yo voy a buscar a Hani y Shisu, y tú te quedas aquí cuidando a Shu.
Kyo maulló molesto, pegándole con la pata en la pierna.
- No seas así – hizo puchero – Muy bien, entonces hagamos esto. Si tú te quedas y yo voy, en las próximas escondidas, te toca esconderte por tres juegos seguidos.
El gato la pensó un poco antes de responder.
- Está bien, por seis juegos seguidos – suspiró mientras asentía - Pero no más.
Esta vez, Kyo pareció satisfecho por el trato y maulló antes de saltar a los brazos de su dueño para abrazarlo. Kaoru le devolvió el abrazo, sintiéndose agradecido con su mascota por ese gesto. Un simple gesto que le deseaba suerte y le brindaba apoyo.


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Sáb Jul 16, 2016 5:17 am

Haniah ni siquiera trató de averiguar quién había entrado a la habitación cuando escuchó el sonido de una puerta abriéndose.
Dentro de su mente aturdida por una mezcla de pensamientos desastrosos, ella ya se encontraba esperando que alguno de aquellos hombres volviera para matarla o, como mínimo, lastimarla hasta hacerle perder la conciencia.
Haniah se limitó a agachar su cabeza.
Se sentía mareada y tenía frío.
No oyó ningún paso acercándose hacia ella y entonces se sintió molesta al pensar en la posibilidad de que lo hubiese imaginado todo.
Le resultaba frustrante y aterrador la simple idea de ya no encontrarse lo suficientemente cuerda como para diferenciar la realidad del delirio.
¿Así se había sentido Ayami cuando la habían capturado los asesinos de Alex?
¿La habían asustado tanto como a ella?
Dándose cuenta de que volvía a divagar, Haniah habló con voz temblorosa sólo para saber si estaba sola o no.
—Si vas a venir, hazlo ahora o vete…
Pasaron unos segundos antes de que pudiese distinguir el sonido de unas pisadas yendo hacia ella.
Automáticamente, se encogió en su posición y apretó sus dientes como consecuencia.
Parecía estar más consciente del dolor que había en su cuerpo tras haber perdido las razones para soportarlo.
Casi era capaz de sentir al mismo tiempo cada corte, cada quemadura y cada golpe.
—Sólo apresúrate y hazlo… —murmuró, sus ojos cerrándose para no ver cuál de todos sus agresores era el que se había detenido frente a ella.
Haniah simplemente esperó que no fuese Bleef.
Ella no pudo mirar a Raphael agacharse, pero sintió sus manos tocar las suyas cuando comenzó a desatarla.
El tacto era gentil, no brusco.
—Estarás bien, Haniah —murmuró él—. He visto lo que el capitán de tu tripulación puede hacer. Curó magníficamente a Shun y hará lo mismo contigo.
Haniah abrió sus ojos con lentitud al escucharlo.
No lo reconoció por su voz, sino por la forma tan familiar y honesta en la que parecía pronunciar sus palabras. Oírlo en ese instante sólo pudo hacerle recordar la manera en que Shun se había dirigido a él con anterioridad.
—No trates de hablarme como si me conocieras —dijo, el rencor y el enojo marcado finamente en su débil tono—. No me hables como si no hubieses formado parte de esto —sus rojizos ojos buscaron los de él—. Y no hables sobre mi hermano como si te importase cómo está. No después de lo que hiciste.
Raphael la miró y ella lo retó con su mirada a pesar de no encontrarse en su mejor momento.
El moreno pareció querer decirle algo, incluso pareció querer defenderse o darle la razón, pero se interrumpió al escuchar una risa detrás de ellos.
—Filosas palabras para alguien que está a punto de morir. Al menos tienes actitud, princesa.
Kaoz se acercó hacia los dos, y Haniah giró a verlo casi involuntariamente al oírlo llamarle de esa manera nuevamente.
—Ella no morirá —corrigió Raphael, levantándose y colocándose frente a ella—. En cuanto la liberen su capitán podrá…
—Nadie va a liberarla, Raphael —sentenció el rubio antes de dejarlo terminar su frase.
Y fue en ese preciso momento que Haniah pudo ver lo que sostenía en una de sus manos.
Era su mochila.
Raphael pareció saltar delante de ella.
—¿De qué estás hablando? Por supuesto que van a liberarla…, es lo que ustedes prometieron —se apresuró a decir, sus ojos mirándolo con un ceño fruncido como adorno—. ¿Acaso el hermano de Zero se retractó?
—Ellos acaban de marcharse —contestó—. Pero ella no lo hará.
Raphael parecía no creer lo que escuchaba.
—¡Pero eso no era parte del trato! ¡Si él se marchó entonces ustedes tienen que…! —hizo una breve pausa y reanudó con una oración completamente diferente—. ¡Accedí a ayudarlos porque prometieron que no matarían a nadie!
Kaoz ladeó la cabeza y dejó caer la mochila de Haniah, su azul y eléctrica mirada se concentró únicamente en Raphael.
Habló como si quisiera dejar algo claro.
—No, tú accediste a ayudarnos para que no te matáramos a ti —aseguró—. Esta mujer y su hermano ni siquiera te importan. No tienen que importarte. No son las primeras personas a las que les hacemos esto.
Los dorados ojos de Raphael desbordaban fiera confusión.
—¡Pero ustedes lo prometieron!
Kaoz comenzó a impacientarse.
—Zero lo prometió. No yo, no Daván, no Bleef —aclaró—. Sólo Zero.
Raphael recordó inmediatamente la conversación que había tenido con Shun anteriormente.
«Shun, nadie tiene que morir.»
Sus puños se cerraron automáticamente tras recordar la manera en que había tratado de asegurarle a Shun que no iban a asesinarlos.
Miró a Kaoz acercarse hacia ellos y trató de juntar su valor para no apartarse y dejarle el camino libre hacia Haniah.
—Jamás pensaban entregarla… Ni a ella ni a Shun si era él quien se quedaba aquí.
El rubio se detuvo frente a él.
—No, te equivocas. No sé qué planeaba Bleef, y sé que a Daván no le importaba en lo absoluto lo que hiciéramos, pero yo iba a seguir las indicaciones de Zero al pie de la letra —Raphael exigió una respuesta ante esas palabras—. Pero Zero se ha marchado y me ha pedido que espere a Daván para poder irnos con él. Pensé que íbamos a marcharnos juntos, y pensé que la dejaríamos aquí hasta que Daván dejara de proteger el lugar para que su tripulación pudiese encontrarla. ¡Pero no! ¡Me pidió que me sentara aquí a esperar! ¡Y él sabe que odio esperar!
Raphael realmente no encontró lógica a lo que escuchó. Ante sus ojos Kaoz se miró como una persona irrazonable atravesando por un disgusto similar a un berrinche.
Hablaba y lucía como un adulto, pero lo que lo estaba motivando a comportarse de esa manera delataba la actitud de un chico al que no le habían cumplido un capricho.
Un chico que cometía un acto de rebeldía yendo en contra de las órdenes de su padre sólo para demostrar su inconformidad.
Raphael lo miró de reojo llevar una mano a su hombro para apartarlo y, sin que él lo quisiera así, una barrera se creó entre ambos.
Tan pequeña que sólo había obligado a Kaoz a apartar su mano.
—¿…Qué estás haciendo?
Una barrera más grande apareció, apenas resistente por la velocidad con la que había sido hecha pero logrando hacer retroceder al rubio.
Kaoz lo miró sorprendido.
Al igual que Haniah.
Pero Kaoz no olvidó el miedo que le tenía Raphael al dolor.
Un rayo salió disparado de sus manos y se impactó contra el escudo transparente que cubría al moreno y, por ende, a Haniah.
Por la poca resistencia que se había almacenado en el mismo a tan sólo dos segundos de ser creado, el rayo logró quebrarlo.
Se deshizo tan rápido como vino, y Raphael casi tropezó con la pelirroja por la fuerza con la que el poder de Kaoz lo había empujado.
En un simple parpadeo, el rubio cortó la distancia y lo tomó del cuello.
Hilos cargados de corriente eléctrica rodearon a Raphael y lo hicieron gritar.
Hubo un solo movimiento, y entonces el cuerpo del moreno terminó en el extremo opuesto de la habitación.
Y antes de que hiciera el intento de levantarse, el pie del rubio golpeó sobre su rostro.
Raphael soltó un alarido y llevó una mano a su ahora sangrante y adolorida nariz.
—Pequeño Kaoz, por favor, deja de atormentar a tu compañero —una calmada voz cortó el terrible zumbido que se había creado en su oído derecho al impactarse directo contra el suelo. Sus ojos abiertos desorbitadamente miraron al hombre que tenía casi encima de él antes de dirigirse hacia el propietario de aquella voz que, entre la oscuridad de la habitación, no podía ver—. Raphael sólo fue cegado por un pequeño impulso.
Kaoz alzó la mirada y notó al neko en el arco de la puerta.
—Otro pequeño y estúpido impulso —recalcó el rubio, recordando a la perfección el momento en el que había tenido que interrumpir su diversión tras cortar los brazos de Shun por culpa del moreno.
Bleef rió levemente.
Haniah, incluso si había quedado paralizada tras verlo aparecer, pudo notar pesadez en los movimientos del neko.
Bleef atravesó la habitación y tomó la mochila que había en el suelo sólo para aventársela a Kaoz.
El rubio se apartó de Raphael y la atrapó.
—Puedes entretenerte con lo que hay allí. Rómpelo frente a ella si te hace sentir mejor.
Raphael miró al neko acercarse a Haniah y trató de levantarse.
Sólo logró incorporarse: su cuerpo aun no le respondía debido a las descargas eléctricas.
—Por favor —sus labios se abrieron en una cruel súplica—. Déjenla ir… Déjennos ir.
Bleef terminó de desatar a Haniah y, a pesar de su propio cansancio, sonrió complacido por lo que veía.
Ella no pudo ocultar el miedo que él le provocaba.
No había ni un rastro de odio o rabia.
Simplemente miedo.
Gracias a la fiebre que había empezado a sentir, pudo escuchar una voz susurrar detrás de sus oídos.
La ironía no le hizo sonreír esta vez, y su ceño simplemente se frunció.
Delante de ella, su padre.
Y atrás, su madre.
Ambos contradiciendo al otro.
—Quieres morir ahora, ¿no es así?
Apretó sus labios cuando la mano del pelirrojo tomó su mentón.
Aún puedes soportarlo, cariño.
—¿O quieres regresar con tu tripulación después de saber que tu querido amigo se ha marchado por tu culpa?
Ya puedes rendirte, Haniah. Está bien.
Y finalmente, ambos apoyaron al otro.
Bleef la soltó.
—Vamos, di algo, grita, no está tu hermano para escucharte. No más.
Deja salir todo el dolor, amor.
Haniah miró a su alrededor, buscando a su hermano.
Su cuerpo se sintió terriblemente cansado mientras lo buscaba.
No lo vio y entonces supo que estaba sola.
Y entonces, sin que le hicieran nada, comenzó a gritar.
Fue el deleite máximo de Bleef y de Kaoz.
Pero se iba a quedar grabado en las pesadillas de Raphael.
Haniah gritó con todas sus fuerzas, gritó todo lo que no pudo gritar en esas horas.
Gritó por el dolor de cada golpe, cada herida y cada corte.
Pero gritó más por el dolor que sintió dentro. No en sus huesos, sino en su orgullo, su dignidad, su impotencia y su miedo.
Gritó porque sabía que no saldría de allí y porque sabía que la situación sería igual a la que había vivido meses atrás pero, a diferencia de su querida amiga, ella no podría escapar.
Gritó porque ella no era lo suficientemente fuerte ni lo suficientemente valiente para poder afrontarlo. Porque sabía lo débil que era, porque el poco tiempo que había estado allí había bastado para que la quebraran tanto física como mentalmente.
Gritó porque estaba rota y cansada.
Y gritó porque quería vivir.
Pero también porque quería que el dolor se detuviera.
Quería estar con sus amigos, pero también quería estar con su madre y con Alex.
Raphael la miró y creyó que ella no se percataba de sus propios gritos.
Quiso dejar de mirarla y dejar de escucharla, pero simplemente no pudo.
Haniah parecía una niña pequeña al gritar; tenía la voz quebrada pero ninguna lágrima asomándose en su rostro.
Y se sintió el peor monstruo del mundo.
Y sin que se diera cuenta, sus dedos se movieron y dejaron escapar una esfera.
Nadie la vio.
Todos estaban concentrados en Haniah.

:::::

Shun, por más que quiso hacerlo, no pudo contradecir a Zeink cuando le pidió que se quedara.
En su interior, algo lo convenció de que quedarse allí y no estorbarles sería la única manera en que podría ayudar.
Pasó rápidamente la mirada hacia todos los que se encontraban allí y, a pesar de notarlos, sintió como si no se percatara de que estaban en el lugar.
Se detuvo finalmente en su hermano menor.
Lo miró querer hablar y la opresión en su pecho lo golpeó con fuerza.
Se acercó hacia él y habló mientras lo hacía.
—Max, tú no irás —exclamó dificultosamente al momento en que torcía el gesto—. Estás demente si crees que te dejaré ir —sentenció con firmeza.
Max se levantó y sus ojos brillaron llenos de reproche.
—No Shun, tú eres quien está loco. ¿Cómo esperas que me quede aquí si Haniah…?
—¡Te he dicho que te quedarás! —interrumpió antes de que pudiera seguir hablando, su voz tronó al decir aquello y dio un paso hacia Max. Al hacerlo, sintió un mareo acudir a él y estuvo a punto de perder el equilibro. Max, estando tan cerca de él, lo sostuvo por los brazos—. Te quedarás conmigo —susurró, y el menor reconoció preocupación en su voz—. No voy a dejar que te lastimen a ti también.
Max simplemente lo miró, un nudo creciendo en su garganta y un reproche encerrado dentro de sus labios ante la orden de quedarse mientras los demás se marchaban.
Un reproche por saber que su hermano no se preocupaba únicamente porque lo quería, sino porque no confiaba en él para cuidarse solo.
No confiaba en él, pero sí confiaba en el resto del Aurum.  
Jade se acercó a ambos.
—Me quedaré con ustedes —aseguró—. Cuidaré de ti y de Lia —exclamó, su vista ahora fija en Isabel—. Quiero ir —se apresuró a aclarar—, pero alguien tiene que cuidarlos.
Max la miró con profundo reproche.
—Yo puedo encargarme de eso —farfulló.
Shun se apartó levemente de él y negó.
—Ellos podrían venir por nosotros —añadió Jade, hablando antes de que Shun pudiera hacerlo—. Dudo que lo hagan, pero podrían. Y no puedes quedarte tú solo cuidando a Lia, a tu hermano y a Jacob.
Max pareció querer decir algo más, pero hubo otra esfera frente a él que lo interrumpió antes de pronunciar otra réplica.
Su cuerpo se tensó inmediatamente, como si estuviese esperando ver lo peor dentro de ese objeto tan similar a una burbuja.
Sin embargo, lo que encontró únicamente le provocó confusión.
Shun soltó el aire de manera audible justo a su lado.
Y Max tuvo que girarse a verlo tan pronto como lo escuchó hablar.
—Esa es la casa que buscamos.
Jade lo miró sorprendida.
—¿Cómo lo sabes? ¡Pensé que no sabías dónde estaba!
Shun negó apresuradamente.
—No sé dónde está. Pero Raphael nos la está mostrando.
Max estaba completamente alarmado y desorientado.
—¿Quién es Raphael?
—¡El único dispuesto a ayudarnos en ese maldito grupo de lunáticos! —observó como la vista dentro de la esfera subía hasta mostrarles desde el cielo un poco de lo que rodeaba a esa antigua casa. Shun supo que debía escucharse como un loco ante los oídos de la tripulación al mencionar repentinamente a alguien que él mismo había omitido antes para no delatarlo y al demostrar tanta certeza en que ese alguien los estaba tratando de ayudar, pero sinceramente no le importó— No es ninguna trampa por parte de Raphael. Allí estábamos Haniah y yo, estoy seguro…
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Sáb Jul 16, 2016 7:13 am

En un inicio, Luka, Zeink y Ayami, miraron a Shun con la misma expresión de confusión y suspicacia en sus rostros, sin entender del todo como es que el hombre de un momento a otro parecía tan confiado cuando hasta hace pocos segundos parecía que el mundo entero se le estaba echando encima. Los tres, increíblemente sincronizados, pasaron su mirada de la esfera al pelirrojo un par veces mientras le escuchaban hablar de ¿Raphael había dicho?
Zeink no pudo evitar fruncir el ceño entonces, sintiéndose repentinamente irritado del hecho que Shun deliberadamente había omitido información importante. Sin embargo, no tuvo oportunidad de replicar nada puesto que Luka tomó primero la palabra, sonando repentinamente más sorprendido y molesto de lo que ya estaba.
-Ignorare el hecho de que no mencionaste al tal Raphael antes, Shun –dijo -, solo porque reconozco esa casa -Ahora los ojos estaban puestos en él -. La encontré junto con Akamaru cuando estábamos revisando el pueblo horas antes. –explicó entonces, reprochándose internamente la ironía de todo el asunto -. Pero ¿Por qué habríamos de confiar en alguien que no ha hecho más que ayudar a esos malditos en todo su plan? ¿Cómo saber que no es una trampa?
Ayami, en cualquier otro momento, hubiese estado de acuerdo con Luka en dudar; sin embargo, le había bastado con observar atentamente la ubicación de la casa para saber inmediatamente, casi de forma instintiva, que aquel era el lugar donde tenían a Haniah. No tuvo que pensarlo mucho para saber que Hiei estaba cumpliendo con su parte del trato.
-Lamentablemente ahora no podemos darnos el lujo de dudar –exclamó -. Perderemos más tiempo si nos quedamos discutiendo los pros y los contras de ir o no a donde nos están indicando.
El rubio estuvo a punto de replicar, más Zeink le interrumpió colocando una mano en su hombro. A él personalmente no le agradaba la idea, pero era lo único seguro que tenían hasta ahora.
-Tiene razón, debemos irnos ya –dijo, mirándolo directamente -. Si sabes donde esta entonces es mejor que nos lleves directamente, perderemos menos tiempo así.
Luka finalmente calló, sabiendo que Zeink no daría pie a mas discusión por el momento. Con un simple asentimiento, estiro su brazo hacia el frente.
-Bien, sujétenme el brazo todos –ordenó.
Midori intervino entonces.
-Yo tampoco iré –dijo, mirando brevemente a Jade, Shun y Max -. Jade tiene razón, no sabemos que pueda pasar, y si todos ustedes se van es mejor que me quede aquí en caso de algo –torció un poco la cabeza -. Podre detectar a tiempo si alguien se acerca peligrosamente a nosotros.
Zenk y Luka asintieron a lo que dijo, esperando que los demás se acercaran para poder marcharse. Cuando estaban todos alrededor de Luka, Ayami aprovecho para mirarlos a todos directamente a los ojos brevemente, antes de bajar la cabeza al suelo.
En un abrir y cerrar de ojos, el grupo desapreció.
Cuando reaparecieron nuevamente frente a la casa, la peliplateada se apresuró en apartarse de todos, caminando lentamente hacia atrás, dejando en su lugar una viva imagen de sí misma. Cuando vio que Luka y Zeink se apresuraban a meterse en la casa sin notar el cambio, supo que su ilusión había resultado.
Sin pensarlo más, se dio la vuelta, adentrándose en el bosque.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Sáb Jul 16, 2016 7:57 am

Con la aparición de la tercera esfera del día, Kaoru se movió a un lado instintivamente, alejándose como podía al tener todavía a Kyo en brazos. Ya estaba cansado de esas esferas. Lo único que hacían era mostrarles horribles imágenes y peores noticias.
Con la imagen de la casa, no llegó a verla, habiendo apartado su mirada hacia otro lado de la habitación. Hacia el resto. Pero Kyo si había torcido la cabeza para ver qué era lo que ocurría. Y cuando vio que solo era un simple hogar, le maulló a su dueño para avisarle.
Kaoru lo escuchó perfectamente, y lo entendió aún más, pero tardó un poco en relajar sus músculos y volver a ver hacia la esfera. Finalmente logró hacerlo, tras estar acariciando a su gato y que el minino fregara su cabecita contra su pecho. Y en cuanto lo hizo, pareció bastante desorientado con todo ese tema de Raphael y una supuesta trampa.
¿Quién era ese tal Raphael?
Volteó a ver hacia el resto, y primero encontró a Isabel con el ceño levemente fruncido. No parecía tener nada que decir, cuando en realidad solo se estaba guardando sus palabras. Luego cambió su mirada hacia Matt, y vio que estaba en la misma posición que antes, lo único que había cambiado es que finalmente se había dignado a verlos. Aunque sea de reojo.
Por último, miró hacia Zeink, Ayami y Luka, y la idea de la trampa hizo que se preocupara.
Para cuando Midori habló, Kyo se apartó de su dueño en un salto. Kaoru lo siguió con la mirada, sin entender, pero cuando se dio cuenta que estaba acercándose a Shun, dispuesto a empezar con lo que habían acordado, supo que se estaban poniendo en marcha.
Su corazón se había acelerado. O más bien, recién ahora que se estaba levantando de la cama, pudo darse cuenta que tenía el corazón palpitando con fuerza y rapidez contra su pecho.
Siguió a Isabel cuando ella se movió. No estaba muy seguro sobre qué era lo que tenían pensado o qué estaba pasando, se sentía un tanto perdido.
Pero una vez que todos desaparecieron del cuarto, y reaparecieron tan rápido frente a la misma casa que habían visto en la esfera, algo pareció aclararse en su mente. Aunque así como se había aclarado, el miedo que sentía parecía querer tirarlo abajo aún más en ese lugar.
Miró hacia su alrededor, un poco temeroso. Tragó en seco, y notó que varios ya habían comenzado a avanzar. No quiso quedarse solo, y apresuró su paso.
La imagen de Haniah en la esfera cada vez estaba más presente en su mente. Y hasta él podía darse cuenta que solo faltaba un poco más para que pudieran encontrarla. El miedo y la emoción de ese pensamiento se mezclaban entre sí, no tenía idea de qué era lo que podían encontrar cuando entraran.


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Sáb Jul 16, 2016 11:58 am

Raphael no se había percatado de lo que había hecho hasta que la esfera atrapó el paisaje que la casa y sus alrededores presentaban.
Mirando a Haniah lastimarse la garganta con sus gritos cada vez menos potentes, el castaño no pudo reaccionar hasta que fue demasiado tarde.
Bleef fue el primero en notar la llegada de la mitad de la tripulación, su sonrisa borrándose por un breve instante debido a la sorpresa que aquel imprevisto le causó.
El pelirrojo salió al pasillo mientras olía a su alrededor para identificar cuántos y quiénes eran e inevitablemente se preguntó cómo habían logrado encontrarlos.
Culpó inmediatamente a Daván, llegando a creer y a jurar que había dejado de proteger el lugar.
—Ese pequeño ingrato… —murmuró, mirando hacia las escaleras al inicio del pasillo—. Kaoz, haz que Haniah guarde silencio por un momento.
El rubio, tan entretenido como se encontraba, no lo escuchó cuando habló.
Raphael fue el único que le prestó atención desde el principio.
—¿Qué sucede? —preguntó, levantándose del suelo con una clara expresión de alarma en su rostro.
¿Cómo era posible que hubiesen llegado tan rápido?
Bleef volteó a verlo y, al identificar en él un gesto delator volvió a sonreír, entendiéndolo todo.
No había sido Daván, había sido él.
Teniéndole tan cerca en ese instante, se acercó a él con rapidez.
—Raphael, eres un imbécil. Acabas de regalar la ubicación a tus enemigos y ahora ellos están afuera esperando para matarte —dijo, mas se apresuró a corregir cuando escuchó a una parte de la tripulación entrar en la casa—. No… Están aquí arriba y quieren verte muerto.
Kaoz finalmente atendió a la conversación de ellos cuando los gritos de Haniah se apagaron.
Sus ojos miraron con asombro a ambos hombres.
—¿El Aurum nos ha encontrado? —inquirió.
Bleef tomó a Raphael por la camiseta antes de que Kaoz lo hiciera.
—Tranquilos, tengo la solución perfecta para esto. Pero sólo funcionará si nos convertimos en un equipo —recibió dos miradas completamente diferentes, la primera inquieta y la segunda ansiosa. Se centró únicamente en Raphael, su mente trabajando en un plan que les daría el tiempo necesario para esperar a Daván—. Si no quieres que el Aurum acabe contigo en los próximos dos minutos, será mejor que nos ayudes…

:::::

Shisui se había limitado a caminar en silencio y a pasos veloces desde el instante en el que había entrado al bosque acompañado de Zero y Daván.
En su mente, el albino simplemente repasaba la extraña sensación que le había embargado tras entrar a su antigua habitación.
Para él, estar allí después de no haberlo estado durante décadas fue un malestar que quedó opacado ante el hecho de encontrarlo en completo orden. El cuarto que había utilizado cuando había sido solamente un niño se encontraba casi intacto, inclusive limpio. Y eso no era algo que pudiese decir acerca del resto de su viejo hogar.
—Nadie vivió aquí desde que nos fuimos —le había contado Zero mientras él tomaba su mochila y se disponía a bajar al primer piso—. Bleef ocupó este lugar tan sólo un año antes de que yo volviese.
—No me interesa —había contestado él, pero realmente quería preguntar por qué su habitación era la única parte de la casa que todavía parecía formar parte de un hogar.
Shisui esquivó la raíz que sobresalía de un árbol y miró a su hermano mayor.
Tuvo que apartar rápidamente la mirada al reconocer en el interior de sus pensamientos la clara imagen mental de él golpeándolo.
Golpeándolo por haberlo arrastrado a esa situación y por haberlo colocado entre la espada y la pared.
Golpeándolo por hacerlo esperar a que Daván los abandonase y fuese por los demás para poder liberar finalmente a Haniah.
Golpeándolo por no confiar en su palabra, en su promesa de que se quedaría con él aun si dejaban marchar a su amiga primero.
Shisui miró a los árboles y trató de alejar ese pensamiento de su cabeza.
No iba a golpearlo, se dijo, no iba a golpear a su hermano mayor.
—Está bien que lo pienses, Shisui —exclamó el rubio en voz alta tras notar la manera en que el enojo de su hermano encontraba su camino hasta él y adivinando en el primer intento lo que estaba cruzando por su mente—. Yo también quise golpearte cuando te marchaste —admitió—. Supongo que es normal dejar que las emociones te superen cuando la única persona que jamás debería haberte herido decide hacerlo.
Shisui regresó sus rojizos ojos hacia él cuando escuchó eso.
Su ceño se frunció.
—Zero, lo lamento —dijo, pero sus palabras no sonaron como una verdadera disculpa, sino más bien como un intento de acabar la conversación.
El mayor de los Benrod asintió y miró al frente.
—Entiendo, en estos momentos sólo puedes concentrarte realmente en el tiempo que resta para que Daván vaya por los demás y deje de proteger esa casa —comprendió—. No te preocupes, llegaremos al río en pocos minutos, entonces él regresará por ellos y tu amiga será liberada.
Shisui se limitó a apurar su paso tras sus palabras.

:::::

El silencio que inundó la habitación por unos segundos después de que la mitad de la tripulación se marchara llenó de incomodidad al menor de los pelirrojos.
Max miró a Shun y se sintió molesto.
No encontró en su hermano al hombre que realmente tenía frente a él, sino al hombre que había estado al borde de la muerte y que había gritado hasta quedar inconsciente cuando Zeink había reacomodado su pierna rota.
Y estaba sumamente molesto por ver que ese hombre herido confiaba en uno de sus agresores.
—Shun, ¿por qué no mencionaste a Raphael antes? —acusó.
Shun, quien se había agachado para tomar a Kyo en sus brazos tan pronto como lo había notado acercarse, le regresó una mirada que no reflejó lo que verdaderamente estaba sintiendo.
—Porque quería protegerlo.
El ceño de Max se frunció y notó por el rabillo del ojo a Jade volver hacia ellos.
—¿Protegerlo de qué? ¿De nosotros? —inquirió él, ofendido hasta la médula.
La mujer intervino.
—Max, sabes que soy una persona que apoya plenamente la libertad de expresión, pero en este instante realmente no creo que sea el momento indicado para hablar de ello.
Ambos pelirrojos la miraron.
—No —se negó el menor, regresando con rapidez la mirada hacia su hermano—. Quiero saber qué es lo que estaba pensando Shun como para tratar de proteger a uno de los imbéciles que lo lastimaron y que, por si no se ha dado cuenta, sigue lastimando a mi hermana.
Shun se sorprendió por el tono que utilizó Max para dirigirse a él.
Su hermano menor jamás le había hablado de esa manera.
—Max, Raphael sólo estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado —trató de explicar, sin saber exactamente qué palabras usar para aclarar la situación.
—No, Shun. Él estuvo en el lugar y en el momento correcto para lastimarlos —retó. Su cabeza se ladeó—. Pensé que eran ellos y no nosotros, Shun. ¿Entonces por qué me parece que estás protegiendo a uno de ellos antes que a Haniah?
Shun escuchó la voz de Jade responder antes de que él pudiera hacerlo.
—Max, ya basta.
Pero Max siguió.
—¿Es por eso que no querías que fuera? ¿Temías que tu pequeño hermano muriese a manos del hombre al que proteges? ¿Temías que sucediera eso tal y como puede suceder con Haniah?
Jade esta vez alzó la voz para callarlo.
—¡Max!
—¡¿Por qué no nos contaste, Shun?!
Jade se interpuso entre ambos y empujo levemente a Max.
—Max, cálmate, ahora —ordenó—. No sé cuántas veces voy a tener que decirte que comenzando a gritar no vas a ganar nada y que, encima, puedes despertar a Lia.
El pelirrojo la miró por un breve instante, y entonces de nuevo a Shun.
El mayor apartó la mirada.
Entonces Max soltó lo primero que vino a su mente.
—Shun, si Haniah no regresa, no tengo ni la menor idea lo que le vamos a decir a nuestro padre.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Dom Jul 17, 2016 2:58 am

Luka dudo un poco en cuanto entró a la casa, mirando a su alrededor con recelo a la espera que de que en cualquier momento alguien viniese y atacase. En ambas manos sujetaba con fuerza sus cuchillos, manteniéndolos listos para usarlos en cuanto tuviese la menor oportunidad.
A su lado, Zeink escaneaba el lugar con rapidez, abriendo algunas puertas con cuidado mientras buscaba la que daba al sótano. Al encontrarla, hizo una seña a los demás de que estuviesen preparados y comenzó a bajar las escaleras. Luka siempre le había impresionado la capacidad del neko para poder mantenerse en terrorífica calma aún a pesar de lo difícil de la situación, por lo que verlo ahora asumir nuevamente esa postura le resultaba bastante alentador.
Le recordaba cuando aún eran unos piratas comunes en sus años de adolescencia, libres de todo, creyéndose invencibles y enfrentándose a sus enemigos en el mar con precisión. Siempre salían airosos de lo que parecían ser las peores circunstancias y esperaba que ahora pudiesen repetir la misma experiencia de éxito.
Una vez llegaron abajo, entendieron que no estaría tan fácil todo.
-Malditos –escupió Luka con rabia, mirando hacia el interior de las puertas que tenía al alcance todas reproduciendo la misma escena como partes de un mismo espejo.
A pesar de la oscuridad del lugar, podía distinguir perfectamente la posición en que se encontraban sus enemigos y Haniah. Aquello simplemente solo le hizo hervir la sangre al rubio.
Zeink observó detenidamente a la pelirroja desde su posición, analizando todas las heridas que tenía a la vista. No le sorprendió el hecho de que no pudiesen oler y escuchar nada particular, en cierta forma se estaba esperando una situación como esa.
Aunque no le gustase, solo les quedaba una opción.
-Sepárense –murmuró.
Luka no espero a que repitiera la orden, apresurándose en ingresar a una de las habitaciones con prisa. Sin embargo, no pudo avanzar mucho en el interior puesto que de inmediato chocó con una barrera invisible que le impedía el paso.
-¿Pero qué mierda…? –exclamó.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Midori, tan pronto como los demás desaparecieron, tomo lugar en la ventana, sentándose en el marco de la misma. A pesar de haber escuchado perfectamente el intercambio entre Max, Shun y Jade, se reservó sus propios comentarios al respecto. En cambio, se enfocó en intentar disipar la confusión de su mente.
Para el momento en que Max soltó ese último comentario, había logrado separar las innumerables voces en su cabeza, enfocándose nada más en las que le es interesaba.
-Creo… creo que ya lograron entrar a la casa –avisó.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Dom Jul 17, 2016 6:24 am

El silencio puesto dentro de esa casa era aún más inquietante que el de afuera. Y tratar de mantenerlo era una pérdida de tiempo como una tontería. Tenía el mal presentimiento que los estaban esperando. Esperando pacientemente a que entraran a la boca del lobo.
Isabel había sacado su cuchillo de debajo de su ropa, agarrándolo con firmeza y manteniéndolo a su lado tan solo para dejarlo como un medio posible de defensa. Notaba que Kaoru, cada vez que podía, se sostenía de ella levemente mientras miraba a su alrededor con los mismos ojos temerosos que le había visto afuera. Lo dejó estar, prefiriendo en gran manera que estuviese cerca de ellos y no por su cuenta.
Continuaron el camino con el mismo aire. Y con cada paso que daba, cada vez más sentía sus adentros arder con furia. Situación que tuvo aún más presente cuando llegaron a la puerta del sótano. Pero que cualquier preocupación que hubiese podido llegado a tener sobre aquella ira durante todas esas horas, había desaparecido tan pronto terminó de pisar escaleras abajo. Más bien, parecía que cualquiera de esos pensamientos nunca había existido y solo había estado esperando por ese momento para poder finalmente estallar.
Ahora, calmarse parecía un chiste. Un chiste muy tonto, y muy malo.
Miró la misma imagen en las cuatro habitaciones, su mirada yendo de un lado a otro. Fruncía el ceño mientras apretaba los dientes con fuerza y separaba los labios. A pesar de la oscuridad y la pequeña lejanía de la imagen, logró distinguir perfectamente la situación que les estaban presentando. Y cualquier razón, o siquiera prudencia que se había quedado con ella, la abandonó.
Kaoru se mantenía a su lado, mirando a de un lado a otro con rapidez. Por un momento no comprendió lo que estaba ocurriendo, qué eran esas imágenes y por qué estaba repetida en cuatro habitaciones distintas. Pero su inconsciente pareció entender más rápido la realidad que su consciente, y de a poco pareció estarse descomponiendo.
Se había puesto pálido, y su respiración se había vuelto aún más pesada. Intentó tragar, pero solo logró atragantarse al encontrarse con un nudo en la garganta que no había notado hasta ese momento. Tosió un poco sin poder evitarlo, y alzó la mirada hacia Isabel, lográndola encontrar levemente entre la oscuridad y el miedo que lo atormentaba.
En ese instante, parecía que se iba a desmayar en cualquier segundo.
Zeink no tuvo que repetirse para ninguno. Isabel había reaccionado al mismo tiempo que la orden, habiendo avanzado impulsivamente desde antes y logrando una curiosa coincidencia con ello.
Kaoru reaccionó tan solo un par de segundos más tarde, siguiendo a su amiga como podía y lo más pronto posible. Mientras que Matt había sido el último en obedecer, o al menos hacer algo frente aquella escena. Escuchaba su corazón palpitar cerca de sus oídos, y se había obligado a abrir mucho los ojos y no mantener la mirada fija en ninguno de los piratas que se pavoneaban en la imagen.
Tras escuchar la orden, no hizo nada. Aunque a los segundos de estar solo en el pasillo, su mirada nerviosa pasó sobre el suelo con rapidez, pero finalmente avanzó hacia el último cuarto vacío. Cuando entró, logró escuchar un gruñido furioso proveniente de otra habitación, llevando su mirada rápidamente hacia atrás pero volviéndola pronto hacia delante, sin atreverse a alejarse mucho más de la puerta.
En el otro cuarto, Isabel había avanzado corriendo hacia ellos. Pero cuando aquella maldita barrera la obligó a detenerse, le había pegado con los dos puños furiosa. Alejándose tan solo un paso tras darle una patada, mientras gruñía con fuerza al saber de sobra que no iban a poder acercarse ni un paso más.
Su mirada ya había pasado por cada persona que se encontraba en aquella imagen, enfureciéndose y sintiendo su sangre hervir. Pero ahora solo miraba con fiereza hacia aquel pirata. Respirando profundo solo por la ira, y gruñendo por lo bajo mientras apretaba los puños.


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Lun Jul 18, 2016 6:43 am

El tiempo entre el final de la explicación de Bleef y la llegada del Aurum al sótano apenas había sido suficiente para Raphael.
Kaoz había actuado antes de que Bleef hubiese terminado de hablar y nadie había podido seguirle con la mirada cuando lo hizo: En un instante las tres puertas restantes del sótano ya se encontraban abiertas y él estaba nuevamente frente a ellos.
Entonces Raphael había creado tres esferas y se había apresurado a dirigirlas a las otras habitaciones. Agrandándolas con rapidez hasta convertirlas en un enorme muro transparente que cubriese el ancho y la altura de los cuartos, el moreno formó una barrera delante de él y le brindó la misma forma que a esas esferas.
El Aurum apareció en el pasillo tan sólo unos segundos después y, al verlos, Raphael retrocedió casi instintivamente hacia uno de los extremos de la habitación, sabiendo que ninguno de sus improvisados muros era capaz de resistir un verdadero ataque todavía.
El breve momento que les tomó dividirse tras la orden del capitán fue lo único que marcó la diferencia.
Fue lo único que evitó que pudiesen ser destruidos después de que todos entrasen en las habitaciones.
Raphael los miró por unos segundos, acomodados frente a ellos como si realmente estuviesen en el mismo lugar, y entonces escuchó a Bleef llamarlo.
Él movió una de sus manos a modo de respuesta y en un instante el Aurum pudo comenzar a escucharlos. Se sintió repentinamente cansado.
Bleef no se percató de ello y simplemente vaiveneó su mirada entre sus dos antiguos aprendices.
—Chiquillos, siempre es un placer verlos…

:::::

Shun había escuchado a Midori antes de siquiera poder tratar de responder al comentario de su hermano menor. Sus ojos verdes se dirigieron hacia la gitana y acarició inconscientemente el pelaje de Kyo antes de caminar hacia ella.
Max pareció encontrarse bien con sólo girarse sobre sus talones para verla.
Jade imitó la acción de Shun.
—¿Puedes escucharlos de nuevo? —preguntó ella, curiosa por la información que la mujer acababa de hacerles saber— ¿Entraron todos a la casa?
Shun únicamente pudo detenerse hasta estar junto a la ventana, a un costado de Midori.
—¿Puedes escuchar a Haniah? —inquirió apresuradamente—. ¿Puedes escucharla en este momento? —reiteró con la misma prisa— ¿Puedes escuchar a Shisui? ¿Sigue en esa casa?
Jade terminó por tomar a Joda con ambos brazos antes de terminar de acercarse a ellos.
—Shun, al menos espera a que conteste las primeras otras preguntas. No podemos comenzar a interrogarla sin descanso y esperar que nos responda todo. Su mente ya ha de estar bastante saturada al poder escucharnos a todos…
El pelirrojo volteó a verla y frunció ligeramente el ceño, mas no tardó en asentir tras haber encontrado coherente lo que ella le había dicho.
Regresó su atenta mirada a Midori y trató de disculparse, pero una voz ajena a la suya le hizo olvidar su intención.
Era Bleef.
—Es necesario admitir que todos ustedes consiguieron sorprenderme cuando aparecieron repentinamente aquí —lo escuchó decir, tan claro como si estuviese allí, e incluso mucho más fuerte y ensordecedor—. Luka, supe que estuviste aquí antes, pero no sabía que eras capaz de aparecer y desaparecer a voluntad propia… Estoy impresionado.
Shun miró a su alrededor y notó a Max entrar en el mismo estado de alerta que él.
Ambos hicieron contacto visual por apenas un segundo y supieron que el otro también había buscado una esfera en la habitación al pensar automáticamente en ella.
Jade, a diferencia de ellos, identificó el sonido exacto del que provenía la voz de Bleef.
Mirando justo por encima de Midori a través de la ventana abierta, encontró el cielo.
Y en el cielo, una gran esfera.
—Imagino que están aquí únicamente porque quieren de regreso a esta mujer—exclamó él, resaltando la quinta palabra y dirigiéndose hacia el extremo contrario en el que se encontraba un hombre al que ella reconoció, sin realmente haberlo visto antes, como Raphael.
Shun finalmente entendió que el sonido estaba afuera y no adentro y volvió a cortar la distancia entre las dos mujeres y él.
Max se acercó rápidamente al reconocer hacia dónde miraban los demás.
—Bien, les proponemos un trato —aseguró el neko, sus ojos enfocándose nuevamente en un punto fijo y después en otro—. Pero el trato se romperá si alguno de ustedes habla antes de tiempo y será Haniah quien pagará por ello—añadió con calma, sabiendo que algún integrante del Aurum iba a interrumpirlo si no aclaraba aquello—. Nosotros solamente estamos esperando por un compañero —explicó—. Él vendrá por nosotros y nos marcharemos antes de que puedan notarlo. Ustedes tendrán pase libre hacia Haniah y entonces se marcharán del pueblo.
Max encontró la silueta de su hermana en el suelo y supo que si Bleef no hubiese hablado de ella de aquella manera, entonces él habría pensado que estaba muerta.
—Claro, esa es sólo la primera opción. Es el camino de flores en el que todos salimos ganando pero no tenemos nada de diversión —continuó el neko, la sonrisa en sus labios recordándole a Max el monstruo que había sido el protagonista de las historias de terror en Draconis cuando era pequeño—. El otro camino es un poco más entretenido. Nosotros seguimos esperando pero les damos la posibilidad de tener pase libre hacia Haniah antes de que nuestro compañero llegue —Bleef metió ambas manos dentro de su bolsillo—. Digamos que este camino está lleno de flores, al igual que el anterior, pero las flores tienen espinas.
Shun escuchó la risa abandonar a Kaoz tan pronto como escuchó la manera en que el neko hablaba.
Reconoció la mochila de su hermana en la mano derecha del rubio y se preguntó qué estaría haciendo con ella.
Y se preguntó por qué Haniah no realizaba ningún movimiento.
—Esto es lo que haremos —interrumpió Kaoz, contestando sin saber a la pregunta de Shun cuando una descarga eléctrica se dirigió hacia la pelirroja y aturdió todos sus sentidos—. Ustedes están divididos en cuatro habitaciones, pero nosotros estamos solamente en una. La tripulación tiene una oportunidad para adivinar frente a quién nos encontramos en realidad —sonrió, y al verlo Shun recordó la expresión de un niño presenciando un juego verdaderamente divertido—. Pueden salir al pasillo, conversar y decidir la respuesta —asintió—. Pero dentro de cinco minutos, todos deberán estar en la habitación a la que entraron inicialmente. Y entonces, alguien deberá darnos la respuesta —Kaoz abrió la mochila de Haniah y dejó caer todas sus pertenencias sobre el suelo—. Si aciertan, la barrera se rompe y les entregamos a Haniah —prometió—. Pero si fallan…, ella muere.
Bleef volvió a tomar la palabra.
Y Max sintió nauseas al escucharlo.
—Sin importar qué, nosotros nos marcharemos, así que todo depende de ustedes. Dejo en sus manos la vida de mi hija.

:::::

Shisui estaba confundido y sumamente furioso tras escuchar a Bleef y Kaoz.
Él, su hermano y Daván habían llegado al río en el justo momento en el que la voz del primero había comenzado a sonar como un fuerte eco entre el silencio de aquellos árboles.
—¿Qué está sucediendo? —había preguntado él, deteniéndose junto al agua.
Zero había mirado a su alrededor sin lograr encontrar la imagen del neko y entonces había mordido el interior de su mejilla por un breve instante.
—Tu tripulación ha conseguido llegar a nuestro hogar y esos imbéciles han comenzado a retarlos como respuesta.
Shisui se sentía mareado.
La voz de Kaoz sonaba ahora y explicaba el estúpido trato que habían ideado.
—Pero…, no pueden hacer eso —dijo—. Tenemos que volver, tenemos que sacarlos de allí —añadió, apresurado y alertado. Reanudó su marcha al saber la manera en que se desenvolverían las reglas del juego en el que Kaoz estaba involucrado—. Tenemos que sacarlos antes de que maten a Haniah.
Zero lo detuvo por el brazo.
—Shisui, tú no vas a volver a nuestro hogar sólo para encontrarte con tu tripulación.
La desconfianza que había en su tono desconcertó y alteró al albino.
—Zero, por favor —su ceño se frunció—, ¿crees que volveré con el Aurum? ¡Únicamente quiero evitar que se maten entre ellos!
Zero notó la sinceridad en él, pero aun así negó.
—Daván volverá, nosotros seguiremos nuestro camino y ellos nos alcanzarán más tarde. Saben dónde encontrarnos.
Shisui estuvo a punto de replicar, pero Daván consiguió la palabra antes que él.
—En realidad, no volveré —señaló el castaño—. Si el Aurum está allí, será difícil pasar entre ellos sin que me noten. Basta con que uno de ellos roce la delgada línea con la que cubro mi presencia para que me encuentren. Por no mencionar que será incluso más difícil sacar a esos imbéciles después de que han decidido convertirse en el centro de atención de la tripulación.
Zero lo miró sin sorpresa alguna por sus palabras.
—¿Abandonarás a los tuyos? —exclamó.
Shisui le hizo soltarle el brazo.
—Daván, ellos están esperando a que vuelvas. Tienes que volver, no soltarán a Haniah si no vuelves ahora —aseguró, un poco de desesperación escondida bajo la orden que estaba dando.
Y entonces escuchó de nuevo la voz de Bleef.
Shisui palideció al escucharlo con tal claridad e ignoró cualquier cosa que Daván pudiese haberle dicho.
¿Había dicho… su hija?
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Ayashi el Miér Jul 20, 2016 7:44 am

Luka en ningún momento desvió la mirada de Haniah, ni siquiera cuando sintió que podía explotar de rabia e indignación.
Tan cerca… la tenía tan cerca.
Y simplemente no podía alcanzarla.
Sus manos se apretaron con fuerza alrededor de los cuchillos que sostenía, ignorando el dolor que sentía por el innecesario esfuerzo.
Las palabras de iniciales de Bleef le habían hecho enojar, pero la actitud demente del otro hombre simplemente le había sacado de sus cabales. Su forma de hablar y comportarse, la sonrisa de satisfacción y burla evidente en su tono. El rubio sintió la avasalladora necesidad de golpearlo, golpearlo y cortarlo con toda su furia con sus cuchillos parte por parte simplemente para poder borrarle la maldita sonrisa del rostro.
La idea de matarlo se le figuro bastante agradable, y en su interior sus más salvajes instintos le reclamaron el hecho de que aún no había derramado su sangre. Pero aquella maldita barrera se interponía en su camino.
Pateo la barrera con todas sus fuerzas, deteniéndose de hacer algo más tan solo cuando escuchó la ultimo que dijo Bleef. Fue entonces que su vista pasó de Haniah a su antiguo mentor, pudiendo ocultar a duras penas la sorpresa que aquella revelación le había producido.
Su hija…
Vagamente, el rubio recordó una antigua conversación, una escena de años atrás cuando la relación entre Haniah y él no era tan lejana, cuando la pelirroja aún se acercaba a él con confianza y sin recelos.
Ella le había hablado sobre la verdad sobre su padre, pero poco habían tocado el tema en aquel momento.
Que Bleef se presentara ahora como el verdadero padre biológico de la pelirroja le resultaba bastante irreal, difícil de asumir. El mero hecho de saberlo le ponía más ansioso de querer llegar pronto con la mujer.
Antes de que pudiese seguir pensando más a fondo todo, sintió a alguien tocarle el hombro.
Volteó a ver entonces a Zeink, quien había entrado a su habitación a buscarlo explícitamente cuando noto que no había escuchado el llamado que había hecho para reunirse en el pasillo una vez Bleef terminó de hablar.
El neko centró su mirada brevemente en el pelirrojo y luego en el hombre castaño que también estaba en la habitación, frunciendo el ceño profundamente al adivinar que él debía de estar detrás de la aparición de las esferas.
Para el neko, la situación era particularmente apremiante. El estado actual de Haniah era, cuando menos, crítico, y sabía que perder más tiempo comprometía aún más su salud. No le agradaba la idea de jugar bajo las reglas impuestas de sus enemigos, pero la idea de buscar a Midori había sido descartada inmediatamente después de meditarla mejor. Nada más pensar en la posibilidad de lo que pudiesen hacerle a la pelirroja en caso de que él o Luka desaparecieran era suficiente como para mantenerlo a raya.
Eso sumado al hecho de que acaba de descubrir que Ayami los había sumido a todos en una ilusión le generaban suficiente enojo. Sabía que tendría que tener una seria conversación con la mujer en cuanto tuviese la oportunidad.
Y realmente esperaba en tener la oportunidad.
-Necesitamos hablar –murmuró el neko.
Luka le sostuvo la mirada por un segundo antes de asentir y seguirlo de vuelta al pasillo, no sin antes lanzarle un último vistazo al hombre rubio.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-¡Tú sabías de eso! ¡¿No es cierto?!
“No veo cuál es tu problema, majestad… una estratagema tan patética y pobremente elaborada como esa no merece siquiera de tu atención… mucho menos la mía”
-¡Deja tus malditos juegos! –exclamó -. ¡Sabias de su plan desde el principio!
La estridente y maniática risa del demonio le desconcertó un poco.
“¿Plan?... eso, querida, no es más que un vulgar llamado desesperado”
-¿Qué…?
“Una pobre idea, ni más ni menos, improvisada… y que no llegará a ningún lado” hizo un breve silencio en el que pareció sopesar sus siguientes palabras “Tú amado se está exasperando… ¿Qué no estabas apurada por ir a su encuentro?”
Ayami se llevó la mano al rostro, presionándose el puente de la nariz con evidente enfado. Parada a mitad del bosque, nada más con una pequeña bola de fuego en el aire iluminando su camino, la mujer daba la impresión de ser más un espectro que un ser humano.
Se había detenido en seco minutos atrás apenas había escuchado en eco las palabras iniciales de Bleef. En silencio y con creciente enojo, había atendido a Bleef y Kaoz, pensando para sí misma que aquello simplemente se estaba saliendo de control. Aquel juego de adivinanzas impuesto por sus enemigos le resultaba grotesco, aunque no podía decir que no se le hubiese esperado de su antiguo maestro. Aún recordaba muy bien la manera como actuaba el neko.
Lo que si es que le molestaba era que Hiei parecía muy complacido con todo el asunto.
-Teníamos un trato…
“Que yo no he roto, majestad… tu querida tripulación está a salvo, como bien prometí”
-Pero Haniah…
El fuego a su lado aumento de tamaño.
“La mocosa estará bien… lamentablemente”
-Escuche otra cosa completamente distinta -replicó Ayami, sintiéndose repentinamente ansiosa.
“No debes de tomar como ciertas las palabras de una insignificante y despreciable alma como esa… su mediocridad ciertamente supera su propio ego… encontrara su final más rápido de lo que esperas”
Ayami no confiaba del todo. Miró la dirección en que sabía iba a encontrar a Shisui y Zero para luego enfocarse en el fuego que brillaba en todo su esplendor. Debatió consigo misma durante unos segundos, pensando considerablemente en su novio, pero también en Haniah y la situación en que se encontraba el resto. Sentía la imperiosa necesidad de ir por el albino, pero no podía simplemente alejarse sabiendo lo que estaban pasando sus compañeros. Con la última revelación, estaba segura que debían de estar perdiendo la compostura.
No, simplemente no podía irse sin asegurarse de que en verdad pudiesen manejar la situación.
Con los dientes apretados, giró sobre sus talones.
-Llévame de vuelta, ahora –exclamó.
Hubo un breve silencio hasta que finalmente la bola de fuego comenzó a moverse en dirección contraria.
“Como desees”

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Lo había escuchado en su mente primero antes de ver aparecer la esfera en el cielo, incluso desde antes que comenzará a hablar directamente.
En un principio había estado distraída escuchando lo que decían Jade y Shun, sin embargo, apenas tomó consciencia de la situación en que se encontraba el resto, Midori prestó toda su atención a lo que ocurría en la casa, enfocándose aún más en intentar descubrir exactamente a cuantos podía escuchar.
Ver la escena reflejada en la esfera no le causó demasiada impresión puesto que nada más por lo que escuchaba se hacía una idea bastante clara del escenario. Lo único que hizo aquella esfera fue frustrarla enormemente ya que el mero hecho de ser proyectada en el cielo había atraído la atención de la mayor parte de la gente del pueblo quienes, obviamente alertados, habían estallado en un sinfín de voces desenfrenadas. La neko no pudo contener su mueca de desaprobación al respecto.
Ignoró deliberadamente lo que decía Bleef, siendo que ya no le interesaba en absoluto, no era más que información repetida para ella. En cambio, hizo su mayor esfuerzo en callar los pensamientos de la gente del pueblo, que ciertamente tampoco le interesaban. Se maldijo así misma en no tener control sobre su poder, siendo que desde que habían entrado a Soul no había hecho más que traerle un sinfín de problemas.
Por un momento consideró que tal vez debería entrenarse un poco. Solo un poco.
Para cuando el hombre llamado Kaoz tomó la palabra, había logrado retomar el rumbo de pensamiento de las personas que realmente quería tener en seguimiento. Rodó ligeramente los ojos ante la línea dramática en la que estaban cayendo casi todo el resto de la tripulación, pensando para sí misma que con esa actitud no conseguirían mucho. Expandiendo su búsqueda por todos los alrededores de la casa, encontró finalmente a Shisui.
Lo que oyó entonces, en contraste con lo último que había dicho Bleef, le sacó una pequeña sonrisa burlona del rostro. No le había prestado la más mínima importancia a la mención de la relación parental de Bleef con Haniah, había algo más importante.
-Bueno, el camino de rosas de esos bobos se acaba de marchitar –exclamó -. Nadie irá a buscarlos… por ende, no podrán marcharse –se giró a ver entonces a los dos pelirrojos y Jade -. No se preocupen chicos, estoy segura que los demás podrán resolverlo.
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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por Akane el Sáb Jul 23, 2016 3:44 am

- ¡MALDITO INFELIZ!
Gritó tan pronto Bleef había terminado de hablar. Al mismo tiempo que se abalanzaba hacia adelante una vez más, con los puños en alto y golpeando la barrera. Unas pequeñas pero fuertes ondas aparecieron hasta que se rompieron con la presión de aquella pared invisible.
No había esperado para poder procesar todo lo que les había terminado de decir. Y tampoco tuvo que siquiera pensar para saber de qué estaba hablando cuando llamó a Haniah su hija.
Lo recordaba bien. Recordaba perfectamente todo lo que Haniah le había llegado a contar.
Y aunque no podía decir que se había imaginado quién había sido en realidad aquel pirata, cualquier sorpresa por encontrarlo no había llegado a ella. Saber quién era, tenerlo a solo unos metros con esa estúpida expresión en su cara, solo hacía que su ira incrementara.
Estaba furiosa.
No. Peor que eso.
No había palabra que pudiera describirla, o siquiera acercarse a cómo se encontraba.
Y ya no le importaba hacia donde podía llevarla aquella ira.
Fruncía el ceño y miraba con fiereza a Bleef. En ningún momento había apartado su mirada de él, y ahora solo quería romper esa maldita barrera.
Lo quería muerto. Quería a ese hijo de puta muerto.
Cerró aún más sus puños, todavía sin apartarlos de la barrera. Su respiración era corta y algo tosca, y mostraba sus dientes mientras los apretaba con fuerza. No podía contenerse, y al mismo tiempo todavía no podía hacer absolutamente nada.
Su mirada recorrió de nuevo hacia cada uno de los que se encontraban del otro lado, apartando finalmente sus manos y retrocediendo un par de pasos. Y fue en ese momento que un fuerte llanto llegó a sus oídos.
Apartó su mirada, y volteó levemente para encontrar a Kaoru un poco más atrás que ella en el suelo. Estaba arrodillado e inclinado sobre sí mismo con su frente tocando el suelo, se sujetaba los oídos con fuerza y lloraba a gritos mientras su cabello caía sobre su cabeza ocultándole el rostro. Se movía levemente, pero hacia todo lo posible para quedarse quieto en el lugar, negando a duras penas la cabeza.
Kaoru había caído al suelo tan pronto había entrado a la habitación. Sus nervios y el terror que había estado sintiendo, en ese momento le habían jugado en contra y se había tropezado con sus propios pies en la corrida. Pero no había llegado a levantarse, que su mirada se había dirigido directamente hacia Haniah.
Y cualquier esperanza que había estado manteniendo hasta ese momento, se había desvanecido para nunca volver. La oportunidad que él había creído que tenían de traer a Haniah de vuelta, ahora pensaba que ni siquiera había una.
Sus ojos se habían llenado de lágrimas, y no quiso escuchar cualquier cosa que aquellos piratas podían decir. Habiéndose tapado los oídos rápidamente, y apartando la mirada, inclinándose sobre sí mismo y aguantando los fuertes sollozos hasta que no pudo aguantarlo más. Se negaba a sí mismo lo que estaba ocurriendo, no quería admitirlo y quería olvidarse de todo, y que todo acabara. Que todo fuera una pesadilla. Que esa persona no fuera Haniah. Que no estuviera herida hasta la muerte. Aunque él sabía que ya lo tenía demasiado asimilado como para poder hacer algo. Y estaba convencido que había perdido a su mejor amiga.
Kaoru gritó aún más fuerte, e Isabel sintió una punzada de culpa.
Arrugó la frente, y miró hacia la puerta antes de volver a ver hacia la gente detrás de la barrera. Su mirada finalmente se enfocó en Haniah, y aguantó la respiración al mismo tiempo que volvía a mirar hacia Bleef. Aunque su vista estuviera esta vez un poco más enfocada en la barrera.
Por más que presionara, golpeara o atacara aquella maldita pared invisible, nada iba a funcionar en ese momento. Estaban atrapados en aquel maldito y sucio juego. Estaban divirtiéndose con ellos.
Apretó los puños y enganchó su cuchillo en el cinturón al mismo tiempo que les daba la espalda y se acercaba a Kaoru. Se agachó junto a él, y lo sostuvo por los hombros, intentando llamar su atención. Pero aunque lo sacudiera, no reaccionaba ni siquiera un poco a su presencia. Y ella no podía hacer nada para calmarlo.
Gruñó por lo bajo, esta vez molesta consigo misma.
- ¡Kaoru! – llamó a su amigo en voz alta – Kaoru, escúchame.
El hombre siguió sin reaccionar, e Isabel no lo soltó mientras miraba desde su lugar hacia la barrera. Pensaba lo más rápido posible. Era demasiado obvio saber que Kaoru no podía seguir por mucho más tiempo en aquel cuarto. Y también, debían salir ahora a hablar con el resto si realmente querían ganar ese juego.
Le echó un vistazo a Kaoru, y luego hacia la barrera. Desde allí, volvió a ver hacia Haniah. Y tardó tan solo un par de segundos en atar los cabos sueltos.
Se movió rápidamente enfrente de él, interponiéndose en la visión que alcanzaba ver Kaoru desde ese lugar. Lo agarró por los hombros con más firmeza, y lo levantó para que al menos se sentara y pudiera verla. El albino le devolvió la mirada, pero pronto la apartó hacia el suelo e intentó retroceder. Pero Isabel lo sujetó mejor.
- Haniah no está muerta. – exclamó rápido pero con seguridad, inclinándose más hacia él para que la escuchara mejor.
Kaoru alzó la mirada para verla. Sus lágrimas todavía caían, y estuvo a punto de responder, pero su voz no salió y tan solo llegó a negar con la cabeza y cerrar los ojos, con un nuevo sollozo.
- No está muerta – Isabel repitió con la misma firmeza, y sin siquiera una pizca de duda en su voz - Y no lo estará, Kaoru. Ninguno de nosotros dejara que muera. – frunció el ceño - ¿Lo entendiste? Ninguno de nosotros morirá hoy.
Al terminar de hablar, supo que no podía seguir perdiendo tiempo de esa manera. Kaoru no parecía querer reaccionar a ninguna de sus palabras, demasiado convencido de lo que él creía que ocurría como para hacerle caso. Y hacerle ver lo contrario con palabras, le iba a llevar más tiempo del que tenían permitido perder.
Esta vez, seguramente no había pasado mucho tiempo, pero era seguro que estaban llegando al minuto. Y no podía darse el lujo de quedarse allí.
Le echó un vistazo a la puerta, y le avisó a Kaoru que lo iba a levantar. Pasó por sobre su hombro un brazo de su amigo mientras lo sostenía con la otra mano por debajo de las axilas. Lo alzó del suelo con algo de esfuerzo, y echó un vistazo hacia atrás mientras avanzaba hacia la puerta.
Fuera se encontró con los demás. Pero antes que a cualquier otro, se había cruzado con Matt.
El hombre había sido de los primeros en salir del cuarto, si no el primero de todos. Desde el primer instante en que habían comenzado a explicar en lo que consistía aquel extraño pero horrible asunto, su espalda se había pegado contra la pared. Y había sido el primero en negar la verdad del padre biológico de Haniah.
Lo encontraba como una broma de mal gusto de un horrible pirata. Queriéndolos engañar de algo que no era cierto para ponerlos más nerviosos, enfurecidos e incluso temerosos de lo que seguramente muchos se estaban sintiendo.
Y no se había quedado mucho tiempo más procesándolo.
Él no sabía qué hacer. No sabía la respuesta, y no podía meditarlo. Su mente estaba en blanco y no podía pensar. Sus manos temblaban y sentía la garganta demasiado seca. Pero quería contar con los demás.
Ellos sabrán qué hacer
Ese pensamiento había aparecido en su mente mientras los nervios y un silencioso miedo lo atormentaba en el interior. Y con ese pensamiento en mente, se apresuró a abrir la puerta para salir de allí.
Encontrándose el pasillo vacío, y escuchando el horrible llanto de Kaoru con más claridad. Se había acercado a esa puerta, mirando hacia dentro desde el marco y presenciando todo lo que hacía su hermana hasta que se ella se apresuró a salir de la habitación con Kaoru.
Matt retrocedió unos pasos instintivamente al mismo tiempo que se llevaba las manos en los bolsillos y miraba hacia los demás, quedándose callado.
- Ya es suficiente de este maldito juego – habló Isabel sin darle otro vistazo a su hermano, y todavía sosteniendo a Kaoru – Terminemos con esto ahora.

______


En la posada, unos fuertes saltos se escucharon contra la madera de las escaleras. Hasta que a la mitad de ellas, a esos mismos saltos le fueron acompañados otros más leves y suaves.
Desde que aquella pantalla había aparecido en el cielo, diciendo y mostrando toda aquella situación, King le había ordenado a Lukas que volviera lo más pronto posible al cuarto. Pero al estar tardando demasiado subiendo las escaleras, el sapo se ayudó con su bastón para subir más rápido unos cuantos escalones y continuar saltando por él mismo mientras se sostenía la corona con una pata y con la otra el bastón.
Cuando finalmente llegó al segundo piso, con el conejo intentando seguirle los pasos detrás, abrió de una la puerta. Hizo una nueva voltereta al entrar, aterrizando sobre el pie de la cama.
- ¡¿Pero qué es lo que está ocurriendo ahí afuera?! – exclamó alterado.
Miró a su alrededor, y pestañó varias veces al encontrar a tan pocos integrantes del Aurum allí. Se acomodó en su lugar, cruzando los brazos y parándose sobre sus dos patas.
- Más les vale estar en el baño – bufó – Ya ni siquiera se puede pedir respeto con ustedes. ¡Les digo que hagan una cosa, y hacen completamente lo opuesto!
En ese momento, Lukas llegó al cuarto con las orejas caídas y arrastrándose por el suelo. Era la viva imagen del cansancio.


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Re: Rol Pirata: Season 2

Mensaje por susie el Dom Jul 24, 2016 3:44 am

Parecía que Bleef comenzaría a reír en cualquier momento.
Tras terminar de hablar, por primera vez su atención abandonó a sus dos antiguos discípulos y se concentró en la neko de cabellos rosados, pero rápidamente enfocó su mirada en el hombre albino que se encontraba en el suelo. Notó a los demás abandonar las habitaciones y contó mentalmente los segundos mientras veía a la mujer desperdiciar el tiempo tratando de calmar a su compañero.
Al final fue Kaoz quien rió en lugar de él cuando los miró marcharse.
—¿Escuchaste eso, Haniah? —dijo con absoluta diversión el rubio al mismo tiempo en que se colocaba frente a ella—. Tu grupo no te dejará morir —añadió y llevó una mano al revuelto cabello de la pelirroja. Sus largos dedos se enredaron entre unos mechones que estaban cerca de aquellos que habían sido quemados y, dando un jalón, la obligó a alzar la mirada e incorporarse hasta quedar sentada sobre sus piernas. Las descargas eléctricas habían cesado para darle la oportunidad de captar lo que sucedía a su alrededor—. Parecen estar muy seguros de que ganarán este juego —hubo una sonrisa surcando su rostro al obtener la mirada de ella a cambio—. No puedo esperar para contarle a Zero lo mucho que nos hemos divertido tu tripulación y yo en este lugar gracias a ti.
Haniah se limitó a mirarlo por un breve instante con un ceño claramente fruncido y unos ojos evidentemente confundidos cuando él se puso en cuclillas delante suyo.
Había escuchado a la perfección las últimas palabras de Kaoz, a diferencia de las anteriores que sólo habían sido una voz que no lograba distinguir, pero aun así no había podido darles un significado. No entendió absolutamente nada sobre el juego, y mucho menos entendió la razón por la que hablaba de su tripulación como si estuviese allí.
Antes, gracias al estado de aturdimiento en el que había entrado tras la abrupta manera en que Kaoz la había hecho callar, primero derrumbándola y provocándole un dolor mayor en su cabeza al golpearse contra el suelo y después haciéndola sentir dolorosas corrientes eléctricas sobre su cuerpo, Haniah sólo había logrado percatarse de unas voces hablando a su alrededor. No había podido descifrar con exactitud a quiénes pertenecían ni qué era lo que decían. Y habían sido tantas voces sonando lejanas en su cabeza que ella simplemente no podía saber si eran reales o producto de su imaginación.
La mirada de Haniah deambuló apenas unos centímetros más allá de ella y encontró su mochila y sus pertenencias regadas sobre el oscuro piso. Kaoz, con sus ojos todavía fijos en ella, adivinó hacia dónde miraba y notó de reojo los dedos de la pelirroja sacudirse levemente mientras recuperaban el movimiento.
Su mano cubrió la de ella incluso antes de que pudiese terminar de reaccionar.
Enlazó los delicados dedos de Haniah con los suyos.
—El Aurum está aquí —explicó, adivinando el desconcierto de ella—. Y estamos jugando con ellos. Tu vida es el premio.
Haniah llegó a pensar que, si era posible, su piel se había puesto más pálida después de escucharlo.
Si el Aurum estaba allí, ¿Shisui dónde estaba? ¿Ya habían ido por él?
Tratando de soltar la mano de Kaoz, sintió sus piernas hormiguear con rapidez ante la posición en la que se encontraba. Kaoz jaló de su cabello y la hizo inclinarse hacia él.
Haniah apretó sus dientes por un momento.
—Mentira —murmuró con voz rasposa producto de los gritos que la habían abandonado hace unos minutos y continuó con un tono de grave acusación—. Estás mintiendo.
Kaoz mostró sus dientes al ampliar su sonrisa.
Había una falsa indignación en su expresión y Haniah llegó a creer que realmente estaban dentro de un juego o, al menos, que él lo estaba.
—Haniah, ¿qué ganaría con mentirte ahora mismo? —Haniah pasó saliva para obligarse a callar la réplica que, en alguna otra situación, habría sido dicha de manera automática—. Tus compañeros están en el pasillo ahora mismo, todos ellos tratando de adivinar en qué habitación nos encontramos. Si logran adivinarlo, entonces tu vida les pertenecerá a ellos. De lo contrario, pertenecerás a nosotros.
Haniah no trató de averiguar cómo era posible que el Aurum estuviese allí y aun así no supieran dónde estaba ella y, en cambio, mordió sus labios y se forzó a mantener su mirada en él. Había un nudo bastante fuerte creciendo dentro de su adolorida garganta.
—Yo no pertenezco a nadie.
Kaoz la miró por unos segundos más antes de encontrar una respuesta para ella.
—Princesa, una mujer como tú siempre le pertenecerá a alguien. Has nacido para ser la pertenencia de otros —aseguró sin ningún rastro de duda en su voz—, y el valor de tu existencia dependerá de la capacidad que tengas para complacerlos a ellos.
Kaoz soltó su mano y después se levantó sin dejar de sostenerla del cabello. Mantuvo el rostro de Haniah a la altura de su cadera y buscó a Bleef.
—Bleef, si el Aurum no logra adivinar, ¿vas a permitir que tu propia hija sea asesinada frente a tus ojos?
Bleef rodó los ojos, su atención puesta casi enteramente en las palabras que lograba escuchar ser dichas en el pasillo.
—Quizá sea mi hija —respondió sin mirarlo—. Pero es débil y cobarde. Mantenerla con vida representa una vergüenza para mí —sus orejas se movieron ante el sonido que percibía fuera de las habitaciones y entonces, con lentitud, enfocó sus rojizos ojos en ella—. En este momento —continuó—, muchas personas están muriendo alrededor del mundo, ella sólo sería una más.
Sus ojos volvieron a mirar hacia la barrera y Kaoz rió antes de soltar a Haniah y retroceder.
—Padres —dijo mientras la veía colocar ambas manos en el suelo delante suyo para sostenerse—, siempre tan despreocupados de lo que pueda sucederle a sus hijos. ¿No te parece triste, princesa, cuando tu propio padre reniega de ti?
Haniah quiso contestarle, mas su vista se fijó únicamente en los objetos que deberían estar a salvo dentro de su mochila.
Él no es mi padre, quiso decir, pero sólo se acercó tambaleante hacia lo que tenía más cerca.
La carta de Alex.
Los ojos de Kaoz se iluminaron al verla.
—¡Cierto, yo quería entretenerme un poco con esto! —aplaudió, cortando la distancia entre ambos y arrebatando lo que notó que ella iba a tomar primero—. ¿Qué es esto? —preguntó, sonriendo al percatarse de la expresión desesperada, furiosa y temerosa que cruzó por el rostro de Haniah—. ¿Una carta? —inquirió después de sacar las hojas del sobre, las ojeó rápidamente y rió—. Me gusta este retrato, tienes una linda sonrisa pero… ¿quién es Alex? —hubo una breve pausa en la que no obtuvo ninguna respuesta, sin embargo, no se molestó y leyó en voz alta cuando encontró algo particular en aquel mar de palabras que le provocó gracia—. «Pero por favor —comenzó a recitar—, nunca pienses que estás sola. Alrededor tuyo hay muchas personas que quieren ayudarte y que te aman.» —miró a Haniah una vez dicho aquello—. ¿Alex realmente creía en esta basura que te escribió? Personas con pensamientos como estos deben estar muertas.
Y entonces, sin esperar respuesta, rompió las hojas delante de Haniah.
Primero las rompió en dos pedazos, después en cuatro y después en ocho.
Haniah pareció olvidar que, si Kaoz no mentía, el Aurum estaría en el pasillo.
Y olvidó su miedo, mas no su desesperación y su furia.
Los últimos pensamientos de Alex, la carta que tanto había atesorado durante meses... destruida.
El último recuerdo que tenía de él.
—¿Qué has hecho? —gruñó, su voz tan frágil como un cristal prometiendo quebrarse en cualquier momento— ¡¿Cómo has podido hacerlo?!
Tratando de levantarse, Haniah sintió el dolor apoderarse de todo su cuerpo para reclamarle que se quedase quieta.
Kaoz dejó caer la despedazada carta delante de ella.
—Por favor, princesa, ¿cuál es el problema? Sólo era una carta llena de patéticas idioteces…
—¡Tú eres el estúpido lleno de patéticas idioteces! —tronó tan fuerte como su débil voz se lo permitió, sus brazos y piernas rogándole que dejara de hacer fuerza en ellos— ¡Estás lleno de mierda! ¡Si el Aurum realmente está aquí, ellos van a matarte!
La sonrisa en el rostro de Kaoz desapareció al escuchar sus palabras.
—Cuida el tono en el que me hablas, princesa…
Haniah parecía estar fuera de sí, sus ojos evitando a toda costa mirar hacia el resto de la carta y, por ende, enfocados en la mirada de Kaoz.
Ella advirtió el tono amenazador en la voz del hombre, pero la ignoró tanto como su rabia se lo permitió.
Tomó impulso y finalmente logró levantarse. Sus movimientos fueron torpes pero veloces.
—¡Van a matarte, maldito lunático!—tronó, sus piernas temblorosas por el esfuerzo avisándole que no soportarían mantenerla de pie durante mucho tiempo—. ¡Ellos no permitirán que salgas con vida de aquí!
Antes de que pudiese decir algo más, Kaoz la rodeó y la derribó por detrás.
Haniah cayó contra el suelo y sintió el peso del rubio sobre su espalda mientras jalaba sus brazos hacia atrás con tanta fuerza que creyó que se los arrancaría.
—¿Así que eso es lo que quieres? ¿Quieres que tu tripulación acabe conmigo? ¿Por qué no se lo pides directamente a Alex? —dijo con su eléctrica mirada irradiando disgusto puro—. ¡Andando, princesa, llámalo! —supo que ella estaba conteniendo un gemido de dolor y jaló todavía más sus brazos. Su mirada fue a dar hacia el frente y notó gracias a la tenue luz de la habitación las demás pertenencias de Haniah—. Deberías entender que, en este preciso momento, tu vida me pertenece a mí. Mientras el Aurum no gane este juego, tú me perteneces. Y lo único que puedes hacer al respecto es aceptar todo lo que yo quiera hacerte y asentir a todo lo que te diga.
Kaoz soltó los brazos de Haniah y dejó que cayeran a cada costado de ella de manera brusca. Él se levantó y colocó un pie sobre la cabeza de ella, obligándola a mantener la mejilla derecha contra el suelo.
Haniah cerró sus ojos con fuerza.
—Si yo quiero romper una patética carta, voy a romperla. Y si quiero romper todo lo demás, voy a hacerlo —informó, un rayo salió disparado hacia las pertenencias de Haniah y se impactó sobre el obsequio que sus hermanos le habían dado en su cumpleaños—. Y tú no dirás nada, simplemente aceptarás que lo haré porque quiero hacerlo —prosiguió, otro rayo más dio directo en una parte del regalo navideño de Isabel—. Si yo decido que no quiero que tengas nada, asentirás y dirás que estás de acuerdo.
Haniah dejó de sentir el pie del hombre sobre su cabeza y se obligó a mantener sus ojos cerrados para evitar que las lágrimas le abandonasen.
Dos cuchillos se clavaron en sus piernas para impedirle levantarse y ahogó un grito.
Tratando de controlar su dolor, escuchó el sonido de más hojas siendo destrozadas por las manos del rubio y adivinó exactamente qué eran.
Eran todos los dibujos que había hecho en ese mes gracias al regalo que su mejor amiga le había dado. Eran los dibujos que había hecho a escondidas del Aurum. Todos y cada uno de los dibujos que había creado para poder recordar los bellos paisajes en los que habían estado. Los dibujos que habían nacido para mantener frescos sus recuerdos acerca de su querida tripulación.
Los escuchó romperse unos tras otros y sintió que las memorias se esfumarían sin nada que estuviese allí para recordárselo.
Haniah pensó en Alex mientras escuchaba el papel romperse, y pensó en cómo él había logrado calmarla después de perder el dibujo que le había obsequiado a su madre cuando era niña.
Pensó en todas las horas que había utilizado para crear aquellos dibujos y en las veces que había tenido que apartarse del Aurum para poder visualizarlos mejor y dibujarlos desde un mejor ángulo.
Pensó en la forma desesperada en que había tratado de guardar sus recuerdos en aquellas hojas para que, cuando todo terminara, no pudiese olvidar nada.
Haniah sintió el punzante dolor en sus piernas y el líquido caliente manando de las heridas.
Y entonces, al dejar de escuchar las hojas rompiéndose, finalmente abrió los ojos.
Lo primero que sus ojos encontraron hizo que las lágrimas que había retenido durante horas finalmente la abandonaran.
En el suelo, a tan sólo un par de centímetros de ella, una parte de la destrozada carta de Alex. Y en ese pedazo de papel roto, la mitad de una oración.
«Muchas gracias por estar junto a mí.»
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